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Artículos y noticias

Por una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores

01 de Abril de 2008

Carta a los Reyes Magos.

Por Manuel F. Vieites.

Comienza una nueva legislatura y retomamos el género epistolar. En esta ocasión, ya no nos dirigimos al ciudadano Presidente. Nuestra carta es para los Reyes Magos, pues si su relato pierde fuerza con la edad, también, por lo mismo, adquiere nuevos sentidos. En nuestro caso, en ellos identificamos todo lo que pueda llegar por arte de birlibirloque, pues serían como el azar, la casualidad, esa fuerza ciega que, de repente, provoca que lo que no tendría que ocurrir, ocurra. Como si el cóndor que bate sus alas en las cumbres de los Andes provocase una reacción en cadena por la que, en un día de tormenta, un alto cargo, hombre o mujer, entrase en una librería, y, a la espera del claro en el vendaval, reparase en esta revista, ADE-Teatro, y, a la vista del número 118, cayese en la cuenta de que está pendiente el arreglo de los teatros en España.

Es difícil aprobar la ejecutoria de ministerios, consejerías y concejalías (los tres poderes), a la vista del estado lamentable de nuestro sistema teatral (en lo estatal, lo autonómico o lo local), si lo comparamos con Francia, Alemania, Reino Unido… Alguien dirá que en esos países hubo, y hay, otra tradición. Por eso mismo, la acción política debería haber estado orientada a construir aquí una tradición similar. No fue así, y por eso, una legislatura más, seguimos en la misma posición y mantenemos nuestras convicciones. No nos mueven intereses personales o corporativos, sino el bien de las artes escénicas; converger con Europa, convertir estas artes en fuente de bienestar, riqueza, empleo, y promover la creatividad de nuestros artistas, la que llena las carteleras de los teatros. Una vez más, reclamamos lo evidente. Queremos ser europeos.

Esta primera carta a los Reyes Magos (Birlibirloque, Azar y Casualidad) nace de una preocupación sentida en un sector de nuestro sistema teatral: el de la educación teatral superior. En el mes de febrero de 2008, la prensa se hacía eco de una noticia que provocó consternación e incredulidad en los centros superiores de enseñanzas artísticas. Se planteaba la posibilidad de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), fundación dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia, autorizase que alguna universidad privada implantase estudios de grado en Arte Dramático, lo que supondría un grave incumplimiento de lo que establece la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su artículo 58. De aprobar esos estudios de grado, el Ministerio de Educación y Ciencia sería el primero en conculcar sus propias normativas.

Sabemos de casos peores, sin que haya pasado nada. Puede ocurrir de nuevo, sin que nadie muestre el más mínimo arrobo, lo que demuestra que las enseñanzas artísticas han sido abandonadas a su suerte, tal vez porque en determinados ámbitos, el Ministerio de Educación y Ciencia no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Ahora, ante la formación del nuevo gobierno, el Partido Socialista reconoce, por fin, que no siempre ha sabido aplicar el principio republicano de seleccionar los cargos públicos a partir del mérito, la capacidad y el compromiso. Esa renuncia se ha dejado sentir en el Ministerio de Cultura y en el de Educación y Ciencia. Los resultados están a la vista.

Lo que ahora puede ocurrir es que las universidades, las públicas y las privadas, comiencen a ofrecer las titulaciones en Arte Dramático, Diseño, Conservación y Restauración, Danza o Música, entrando a competir con los centros que, tradicionalmente, se han ocupado de las mismas. Sólo que la competencia es, a todas luces, desleal y desigual, porque los medios y recursos con que cuentan las universidades son exponencialmente superiores a los de esos centros, que siguen funcionando como institutos de secundaria. Sirva un ejemplo. En muchas universidades se están elaborando nuevos planes de estudio adaptados a lo que establece el Real Decreto 1393/2007, y ese diseño curricular se prima económicamente, en ocasiones con cantidades generosas. Ese mismo proceso se tendrá que hacer en los centros superiores de enseñanzas artísticas, en algunos casos ya se ha hecho, pero sin apoyo económico. Veamos otro. Las tres universidades públicas que tenemos en Galicia han contado en los últimos años con cantidades ingentes de dinero para todo tipo de gastos, algunos de dudosa justificación, y piden más. La financiación universitaria sigue siendo un saco sin fondo, mientras otros centros estratégicamente más importantes, como los de formación profesional, entran en una situación de declive, al desaparecer los fondos estructurales procedentes de Bruselas.

Para quienes no lo tengan claro les propongo una visita al programa educativo del Partido Socialista y verán como el espacio dedicado a las universidades supone un tercio del total. También les pido que vean el dedicado a las enseñanzas artísticas superiores, en la página 139. Si el interés se mide en número de caracteres, verán que el que despiertan estas enseñanzas en el Partido Socialista es mínimo. Una vez más hemos de explicar que si centramos nuestro análisis crítico en el programa del PSOE es porque es el partido que nos va a gobernar durante los próximos cuatro años. Cuando gobernaba el PP, hicimos lo mismo y respondo por lo escrito.

Decíamos que los centros superiores jamás podrán competir con la universidad. La vía que, a buen seguro, abrirá la ANECA y el Ministerio supondrá el cierre progresivo de aquellos. Sólo algunas escuelas y conservatorios resistirán el envite, pero la mayoría habrá de cerrar. La razón de esa autorización anunciada, no es otra que la necesidad de aportar horas de docencia a unas facultades que, de tanto multiplicarse, se han quedado sin alumnado, o la necesidad de las universidades privadas de aumentar su negocio con paquetes en los que por el precio de uno se ofrecen dos o tres títulos.

Hace algún tiempo publicamos en estas páginas un artículo en el que pedíamos al Gobierno, y al Ministerio de Educación y Ciencia, la promulgación de una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores, que, en consonancia con el espíritu y la letra del Espacio Europeo de Educación Superior, determinase con claridad el carácter superior de centros y enseñanzas, y la delimitación de aquellas enseñanzas superiores a impartir en las universidades y las enseñanzas superiores a impartir en los centros superiores de enseñanzas artísticas. Pedíamos el estricto cumplimiento del espíritu y la letra de Bolonia. Algún alto cargo del Ministerio calificó la propuesta de “inviable”, mientras otras voces señalaban, con orgullo, que la LOE venía a solucionar el viejo contencioso de unas enseñanzas que, como todos saben, han sido maltratadas y despreciadas por unos y otros, a pesar de la LOGSE, porque no se quiso ir más allá.

El problema sigue ahí, tanto que algunos partidos lo recogían en sus programas. No todos, claro, pero al menos aparecían menciones explícitas en los de los dos grandes partidos, que debieran intentar alcanzar un acuerdo que permitiese cumplir lo que establece el Espacio Europeo de Educación Superior. Pero el problema puede complicarse con algunas medidas llegadas recientemente a la prensa, como la de crear un Ministerio de Innovación, que se ocuparía de la investigación y su relación con la enseñanza superior. Por ese camino, y como ya ocurre en Galicia, los centros superiores de enseñanzas artísticas se verán privados de la posibilidad de acceder a los programas de Investigación, Desarrollo e Innovación, al no estar reconocidos como centros de investigación. No hace mucho solicité mi inscripción en el Registro de Investigadores de Galicia, en mi condición de Doctor, y me fue denegada al no pertenecer a un organismo investigador reconocido y registrado. Pero luego, la LOE señala que los centros superiores, y su profesorado, serán competentes en la investigación de las disciplinas que les son propias. Claro que sí, pero siempre y cuando los costos de la investigación corran por cuenta del usuario.

Hay quien pide calma, quien reclama mayor comprensión, señalando que todo acabará por llegar. Seguramente, pero por el camino que llevamos seguramente algunos estaremos criando malvas cuando todo eso llegue…, si llega. Lo mismo se decía cuando la LOGSE, que todo acabaría por llegar, que la equiparación estaba al caer… Y pasó lo que pasó: desde 1990, año de la LOGSE, a 2006, año de la LOE, pasaron dieciséis años sin que nadie en el MEC moviese ficha, más allá de los Reales Decretos para fijar las enseñanzas. Lo mismo puede ocurrir con el Espacio Europeo de Educación Superior. Es decir, nada. Aunque también se puede llegar al despropósito de exigir a los centros superiores el cumplimiento de los requisitos señalados en el Real Decreto 1393/2007, en cuanto a verificación y acreditación de titulaciones, o en cuanto a procesos de evaluación externa. En ese caso, los centros superiores serían superiores en cuanto a los deberes, pero de secundaria en cuanto a los derechos. Una cantinela ya conocida.

Los programas de los dos grandes partidos no aportan nada nuevo. El Partido Popular propone lo ya sabido: “posibilitaremos la incorporación de las enseñanzas artísticas superiores a la universidad,de acuerdo con el marco del Espacio Europeo de Enseñanza Superior.” El mensaje es claro, y es legítimo que cada quien defienda su punto de vista. En nuestro caso, en su día, también pensábamos que la universidad podría ser una buena opción. Ahora, ya no. Claro que, al final, parece como si el gobierno actual quisiese asumir de forma indirecta el programa popular, potenciando las enseñanzas artísticas superiores en las universidades. Al hacerlo, estaría resolviendo el problema de los centros superiores con la mayor eficacia posible: suprimiéndolos. Es como si quisiésemos acabar con el hambre en el mundo eliminando a los más necesitados, o con una enfermedad eliminando a los que la padecen.

En su programa, el Partido Socialista no va, infelizmente, en otra dirección. No tiene dirección, a pesar del DREAM TEAM. Lo dicho en su programa viene a ser lo ya escrito en la LOE, lo ya sabido, todo lo que tiene relación con el Espacio Europeo de Educación Superior y que se puede convertir en cantinela para no hacer nada o en la mejor arma para disolver la red pública de centros superiores de enseñanzas artísticas y transferir esas enseñanzas a la universidad. El peligro es real. 

Lo que nos provoca una mayor consternación, es saber que el Partido Socialista nada perdería, y mucho ganaría, si asumiese el espíritu de la letra que acabamos de reproducir. Y el espíritu de esa letra habla, fundamentalmente, de “equiparación”. La clave está en cómo se puede realizar esa equiparación. Entendemos que el nuevo gobierno debería promulgar una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores.

Hablamos de una Ley Orgánica que establezca la competencia exclusiva de los centros superiores en los estudios tradicionalmente asociados a los mismos, como la universidad la tiene en los suyos; que determine que los centros superiores de enseñanzas artísticas puedan ofrecer estudios de grado y postgrado, que conducirán a títulos oficiales de grado y postgrado en las enseñanzas que les son propias a esos centros, en tanto los estudios de grado y postgrado se cursan en los centros integrados en el Espacio Europeo, y Español, de Educación Superior. Títulos de postgrado que incluirán el Master en Artes y el Doctorado en Artes. Unos títulos que se podrían expedir desde los Institutos Superiores de Enseñanzas Artísticas, u organismos similares, de cada comunidad, o desde sus Consejerías de Educación.

Una Ley Orgánica que equipare al profesorado, en su jornada laboral, en sus retribuciones, en las condiciones de acceso a la función pública, en las competencias docentes e investigadoras, y en las obligaciones y derechos que de todo ello se derive. Una Ley que cree, en consecuencia, el cuerpo de profesorado de centros superiores de enseñanzas artísticas. Una Ley que equipare al alumnado y le permita gozar de las mismas ayudas de que gozan alumnos y alumnas que cursan estudios similares: becas, bolsas de estudios, residencias, movilidad, estancias de formación para posgraduados, compra de ordenadores, préstamos, prácticas en empresas…. Una Ley Orgánica que equipare a los centros en infraestructuras, equipamientos, recursos, instalaciones, financiación, medios materiales. Y que establezca unas plantillas adecuadas de personal de administración y servicios, para que muchas de las labores de carácter administrativo o técnico sean realizadas por personal específico y no dependan del voluntarismo, siempre presente por cierto, de un profesorado apto para todo tipo de menesteres.

Se trata de una medida que a nadie perjudica pero que beneficiaría a los usuarios directos de la Ley y a muchas otras personas. En realidad, lo que se propone afecta a un número relativamente reducido de títulos y que en nada invade el campo de la universidad: arte dramático, diseño, música, danza, restauración y conservación... Y en lo referente a los títulos, y a sus exigencias, está claro que la inclusión de los centros superiores en el Espacio Europeo de Educación Superior supondrá que los títulos que los centros impartan, y los propios centros, se habrán de someter a los procesos de verificación y acreditación establecidos en el Real Decreto 1393/2007. Y ello permitirá que también los títulos de postgrado como el Master en Artes o Doctor en Artes cumplan los requisitos de calidad que cumplen en estos momentos las universidades.

No caerá esa breva, lo sabemos. Tampoco hay higuera. Por razonables y razonadas que sean nuestras propuestas, los intereses en el Ministerio son otros, y van en la dirección de proteger los privilegios de la institución de la que proceden y a la que retornan los que deciden el futuro de la enseñanza en España. Así nos va. Y no por falta de ideas, ni de personas capaces de llevarlas a la práctica, con rigor y responsabilidad.

Como ven, majestades, no les pido oro, ni incienso, ni mirra, ni tampoco una semana en Cartagena de Indias. Les pido una Ley que nos abra la posibilidad de trabajar más y mejor, en beneficio de todas y de todos. Les pido una Ley que permita que las enseñanzas artísticas se conviertan también en un motor de progreso y de bienestar. Para crear riqueza, material e inmaterial, con las culturas.

Pues nada más. Buenas noches…, y buen viaje.

 

Revista ADE-Teatro nº 120 (Abril-Junio 2008)

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