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Reseñas de libros

Sin nombre, sin nada / Otoño en réquiem / Atra bilis / Border Santo. (Premio María Teresa León, 2000)

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Autor del libro: Liliana Pérez / Rosa Figuero / Ripoll, Laila / Virginia Hernández
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2001. (Serie: Literatura dramática iberoamericana, nº 32). 312 págs.

Esta VII edición del Premio María Teresa León para autoras dramáticas, contó con un jurado compuesto por doña Ana Diosdado, don Joan María Gual, don Juan A. Hormigón, doña Helena Pimenta y don Manuel F. Vieites, éste último también encargado de prologar el libro. Bajo el título de "creación dramática y compromiso" además de proporcionarnos un gran número de interesantes referentes bibliográficos sobre el teatro de mujeres, nos incita a reflexionar sobre la existencia de un lenguaje dramático o un lenguaje escénico específicamente femenino y la necesidad del autor/a de crear un compromiso a través de su obra con el aquí y ahora.

La obra ganadora de este año fue Sin nombre, sin nada de la argentina Liliana Pérez. En ella la autora nos  propone  a través de un sencillo juego de situaciones que se desarrollan en  paralelo, un drama de carácter social donde la marginalidad vuelve a ocupar la voz de sus personajes, todavía supervivientes de un destino que les convierte en carne de cañón. Jóvenes sin, al parecer, otra alternativa que la de buscarse la vida con la picaresca descarnada a la que somete el laberinto de la delincuencia.

La familiaridad y sencillez de sus cinco personajes, los universaliza, convirtiéndoles en cualquiera de esos rostros anónimos que pueblan nuestras periferias, eternos aspirantes a dejar de ser lo que son con tal de escapar a su destino. Un total de trece escenas conforman esta pieza teatral que se caracteriza por una marcada secuencia espacio-temporal que encadena constantemente los dos focos principales, que la autora sitúa físicamente dividiendo el escenario.

 El argumento de la obra se desarrolla en muy breve espacio de tiempo. Poco más de veinticuatro horas son necesarias para su resolución. La precipitación marcada por la urgencia de saldar una deuda a cambio de salvar el pellejo concede un fuerte ritmo de tensión en auge. Cuando el plazo se acaba y la amenaza anda cerca no hay lugar para la duda.  Sin embargo un imprevisto rompe esa premisa y,  Mario, víctima elegida, propietario de un pequeño negocio casero,  confunde a Tulio, que viene a saquearle, con el sobrino de Margarita al cual esperaba para enviarle a comprar unas medicinas. Este equívoco abre las puertas al azar y pone al muchacho, todavía menor de edad, en una situación totalmente inesperada, donde su  voluntad se quiebra. A partir de aquí el juego se vuelve cada vez más frágil hasta llegar a un final marcado por la huida, exilio solitario hacia la supervivencia, dejando atrás la oportunidad perdida y el sueño quebrado de llegar a ser alguien.

El accésit de este año correspondió a Rosa Figuero por su obra Otoño en réquiem. A través de sus cuatro protagonistas nos adentramos en la mirada a un pasado de sueños comunes rotos, repletos de cuentas pendientes. Personajes que desde una madurez resentida, víctimas incapaces de deshabitar sus propios reproches silenciados, intentan liberarse, poniéndoles voz quizá cuando ya es demasiado tarde, bien porque no les queda ningún último tren al que subirse o si lo tienen son incapaces de hacer el gesto que les permita reconstruir su presente. A pesar de todo este encuentro obligado por la muerte de la madre de los personajes femeninos acabará  convirtiéndose en el recipiente donde liberar la culpa.

El perfil de los personajes cuidadosamente trazados por la autora nos pone ante situaciones que  sugieren mucho más allá de lo que expresan a través de sus diálogos, confiriendo con ello un mayor atractivo al desarrollo de la trama que va abriendo poco a poco las compuertas que nos conducen a un núcleo cargado de tensión dramática:

Emilio.- ...Pero entre tanto...todo lo que he conseguido vendiendo mi alma... es tuyo...

Ana.- ¡Quieres pagar! ¡Quieres blanquear tu conciencia, al estilo del país que adoptaste. Pero yo no tengo nada que ver con tu vida, ni con el botín de tus guerras!

¡Todo es ajeno para mí!

Con una descripción del espacio dramático que se asemeja a los cuadros de Solana y un boceto de tres ancianas hermanas con la cara de pergamino, curtida y cuarteada por el tiempo, comienza Laila Ripoll a introducirnos en el universo femenino rural de Atra bilis (Mención Especial del Jurado). Drama de cuando el fruto de la vergüenza y deshonra se enterraba a la sombra de la noche bajo las encinas y, la muerte caprichosa ayunaba los viernes. Sus páginas están cargadas de diálogos ágiles, sintéticos, punzantes y descarnados, que en ocasiones parecen ubicarnos ante personajes y situaciones del absurdo o trasladarnos al dislocado y sugerente imaginario del realismo fantástico.

Las cuatro protagonistas velan el cuerpo del único hombre que compartía sus vidas, desempolvando ante él tantas razones para ser amado como odiado por cada una de ellas, en su rol de esposo, amante de la boba loca, inalcanzable fruto del deseo de la solterona y violador de la criada. La cuenta atrás de la despedida comienza con un atractivo juego en el que el difunto, presa del ataúd, va recobrando los diferentes estados físicos por los que atravesó en su vida. Este viaje involutivo abre las brechas de la memoria y va dejando salir toda la bilis acumulada durante años, dando rienda suelta a un juego de exorcización del rencor y la venganza que llega a adquirir tal suntuosidad dramática que en ocasiones nos abre una puerta a la frontera del esperpento.

Una denuncia entre el cielo y la fosa árida del desierto mexicano encierra Border Santo (Mención Especial del Jurado). Su autora la mexicana Virginia Hernández a través de una estructura caleidoscópica compuesta por XXVI escenas, que se articulan entre sí mostrando en la carpintería dramática una figura hecha a retazos, nos sitúa en la frontera donde los espaldas mojadas sueñan en cueros, mientras todo el negocio que se genera alrededor de ellos vive momentos de esplendor.

Sus más de veinte protagonistas dibujan en ocasiones un colorístico perfil de fanatismo religioso donde la miseria genera como antídoto al abandono y al hambre la inmolación de seres vivos o la invención de santos del lugar, ser elegido alimenta el espíritu aunque sea para morir de hambre o de un balazo. Lo inexplicable, figuras que aparecen y desaparecen en la noche. La compra-venta de seres humanos, la corrupción de los cargos policiales, la demencia a la que conduce el remordimiento de un asesinato, el deseo eterno de ser ciudadanos de última categoría en el primer mundo, la rabia desesperada, asesina y suicida que cierra las piernas a la parturienta ante la ausencia del esposo, la locura... son algunos de los territorios por donde transita esta obra. Jergas, rezos e incluso algunos momentos de poesía confeccionan este drama que no deja casi espacio a la esperanza, en "una ficción" donde el soñar devuelve cadáveres inflados.

Rosa Briones

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