Volver al listado de reseñas

Reseñas de libros

Cipriano de Rivas Cherif y el teatro de su época (1891-1967)

Ver la ficha de la publicación

Autor del libro: Sastre, Juan Aguilera / Aznar Soler, Manuel. (Prólogo de Juan Antonio Hormigón)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2000. (Serie: Teoría y práctica del Teatro, nº 16). 580 págs.

Mientras el siglo acaba es grato poder leer libros como éste en que se objetivan de manera admirable las contradicciones y vaivenes de la cultura española del siglo XX. Y es que Cipriano de Rivas Cherif ejemplifica a la perfección tres de las situaciones decisivas vividas en este tiempo: el brillante período creativo de los años veinte y treinta, que la guerra civil de 1936-1939 cercenó brutalmente; el silencio impuesto por el franquismo sobre los vencidos; y, en fin, la recuperación de la memoria histórica en el último cuarto de siglo paralela a la recuperación de las libertades políticas.

Ha sido durante estos últimos años cuando la personalidad y la obra de este imprescindible director de escena se han ido perfilando hasta alcanzar en el libro que reseño su verdadero alcance. Jugaban en contra suya hasta entonces los anatemas de la cultura franquista contra los republicanos españoles exiliados, reforzada más todavía, si cabe, por la casi nula consideración de los estudios sobre la dirección de escena en España.

Hasta comienzos de los años ochenta su nombre aparecía sólo circunstancialmente en estudios sobre el teatro español como recuerda Juan Antonio Hormigón en el prólogo. La situación comenzó a cambiar a partir de la memorable tesis de licenciatura de Juan Aguilera Sastre, Introducción a la vida y obra de Cipriano de Rivas Cherif (Universidad de Zaragoza, 1983) a la que han seguido una serie de investigaciones entre las que destacan las del propio Aguilera, Manuel Aznar, Begoña Riesgo-Demange o Jacqueline Phocas. Todo ello para culminar en este libro definitivo para la interpretación de la trayectoria de Rivas Cherif, que deberían completar algunas recopilaciones de textos suyos como la ya realizada del ensayo Cómo hacer teatro (Valencia, Pre-Textos, 1993). Porque Rivas Cherif no sólo fue un importante director de escena y un completo "hombre de teatro" sino que elaboró toda una teoría sobre el arte escénico que anda desperdigada por los periódicos o sencillamente mecanografiada a la espera de mejores tiempos. Es el caso de la narración de las actividades teatrales en el penal de El Dueso, tan patéticas como conmovedoras, o un nutrido libro sobre la trayectoria de Jacinto Benavente que, como siempre ocurre en su escritura, se irisa de alusiones a múltiples aspectos de la vida teatral española por él vivida.

A la espera de la edición de textos como los citados -por otra parte bien analizados a lo largo de este libro- nada mejor que adentrarse en las densas páginas de este minucioso ensayo de reconstrucción de su trayectoria, ejemplarmente documentado y que por ello acaba desbordando el análisis del propio Rivas Cherif para constituirse, además, en una aportación indispensable, al estudio del teatro español de entreguerras. No podía ser de otro modo si se tiene en cuenta que Rivas Cherif estuvo en el centro de la renovación teatral española durante sus dos décadas más brillantes y encabezando con frecuencia los proyectos que la hicieron posible.

Buen conocedor del nuevo teatro europeo se aplicó a difundirlo en España y a poner en marcha iniciativas igualmente renovadoras. Acaso lo más llamativo de Rivas Cherif sea su versatilidad que le permite tanto apreciar las posibilidades de un texto nuevo -su apuesta por el teatro de Valle-Inclán, García Lorca, Unamuno, Casona o Alberti es todo un síntoma- como realizar una actividad crítica brillante; traducir y adaptar piezas; gestionar una compañía; trabajar como actor o dirigir espectáculos y organizar enseñanzas teatrales. Son todos ellos aspectos que Aguilera y Aznar documentan y contextualizan con precisión.

En los dos últimos aspectos en particular su legado es imborrable: la dirección de escena y las enseñanzas teatrales. Entendió el alcance de la figura de director tras conocer las propuestas de Gordon Craig, Appia, Reinhardt, Piscator o Copeau, que encontraron en él un campo abonado por una excelente formación cultural y unas actitudes receptivas poco comunes. Pero era consciente a la vez de las muchas limitaciones del sistema de producción teatral español, que intentó mejorar poniendo en marcha diferentes proyectos experimentales y de formación que han resultado a la larga memorables: el Teatro de la Escuela Nueva, El Mirlo Blanco, El Cántaro Roto, El Caracol, el Teatro Escuela de Arte (TEA), etc.

La gran lección de Rivas Cherif -y el libro lo muestra palmariamente- es que supo sacar provecho artístico de todas las situaciones que se le fueron presentando sin menospreciar ningún medio y en ocasiones, haciendo teatro en circunstancias realmente difíciles: los años de la guerra civil, en el penal de El Dueso.

Aún hay un último aspecto sobre el que se debe llamar la atención: el cuidadoso y amplio aparato gráfico que acompaña al texto. Muchas de las 180 fotografías reproducidas ofrecen imágenes fundamentales -y a veces únicas- de aquel teatro con lo que el lector se hace, además, indiscreto y curioso espectador.

Por todo ello, este libro es de consulta indispensable para cualquier lector interesado en la historia teatral española de este siglo. Lo es tanto por el alcance de la personalidad analizada como por el rigor con que ha sido llevado a cabo su análisis. En medio siglo los enterradores franquistas no lograron cubrir su memoria, que ahora se muestra contundente. Gracias a los autores este importante hombre de la cultura liberal española ocupa al fin el lugar que merecía, la contundencia de la documentación y su alcance harán que en el futuro ese lugar sea incontestable. En Cipriano de Rivas Cherif tienen los "hombres de teatro" españoles uno de sus anclajes fundamentales, un modelo de compromiso estético e ideológico.

 

Jesús Rubio Jiménez

Volver al listado de reseñas