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Reseñas de libros

Teatro breve de mujeres (siglos XVII-XX)

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Autor del libro: VV. AA. (Edición, introducción y notas de Fernando Doménech)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 1996. (Serie: Literatura dramática, nº 41). 316 págs.

Del Siglo de Oro, al siglo XX; de la loa, a la comedia de salón; monjas, actrices, cupletistas... Teatro breve de mujeres propone un viaje relámpago a través de piezas cortas y festivas de autoras españolas muy poco conocidas. Un viaje que puede seguirse con mentalidad de entomólogo o con mentalidad de turista. Trataré de explicarme.

Las ocho piezas y las ocho escritoras reunidas son, como se ha dicho, prácticamente desconocidas.  En algunos casos, se trata de la primera edición de textos que existían sólo en soporte manuscrito o en fugaces ediciones olvidadas. En otros, apenas se saben o intuyen algunos datos biográficos fragmentarios de sus autoras. Obras menores al fin, concentran rasgos representativos y sintomáticos no sólo de la literatura dramática de sus respectivas épocas, sino de la propia realidad escénica, pues en la práctica totalidad de los casos fueron concebidas para ser llevadas inmediatamente a las tablas, fuera el escenario improvisado de un convento de clausura, la tarima de un corral de comedias o un local a la italiana.

Al lector entomólogo -dicho queda sin sentido peyorativo alguno-, es decir, el que se aproxime a estos textos con una muy loable intención analítica, la lectura sintomática de estas piezas, apoyada por las muy documentadas y amenas notas de Fernando Doménech, le supondrán sin duda un estimulante reto intelectual. Y le permitirán seguramente añadir algunos fragmentos, nada despreciables, al «puzzle» mental que se haya formado de los últimos siglos de nuestro teatro.

Pero cabe también una lectura más «entregada», más «turística»: dejar paso franco al asombro; conseguir, como exigía la comedia del Siglo de Oro, que los ojos oigan y los oídos vean; reproducir mentalmente la estancia de ese convento de clausura en el que la monja tornera se travestía de estudiante hambriento y empulgado para solaz de sus compañeras, en el que las novicias bailaban para sí misma la tonadilla del alcalde bobo y el estudiante fatuo; imaginar la reacción de «mosqueteros» y «cazuela» cuando Mariana Cabañas y sus compañeras argumentaban al público, en el Madrid de mediados del XVIII, su decisión de ignorar en adelante a los hombres, interpretando un sainete sólo para mujeres en medio de dos actos de una comedia personificada sólo por hombres; evocar a la dinámica Marquesa de Aguiar empuñando la pluma para denunciar la corrupción en las elecciones municipales del primer tercio del XIX, con expresiones que difícilmente toleraría hoy cualquiera de nuestros ediles sin personarse en el juzgado...

Una lectura no anula la otra. Ambas son no sólo legítimas, sino pertinentes y aconsejables. Sí conviene subrayar que la edición no busca, ni necesita, coartada ideológica alguna. Se trata de un teatro menor, escrito por mujeres, de intención cómica y festiva , y explícitamente concebido para ser llevado a las tablas. El lector entomólogo valorará sin duda la labor de rastreo, entre historiador e investigador privado, que ha efectuado Fernando Doménech. Si, además, se permite un deambular cómplice por estas piezas, se verá recompensado por un teatro vivo, presto a generar la sonrisa o la carcajada.

 

Alberto Femández Torres

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