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Reseñas de libros

El arte de la dirección escénica

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Autor del libro: Curtis Canfield. (Traducción de Leonor Tejada. Revisión de Carlos Rodríguez. Dibujos de W. Oren Parker)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 1991. (Serie: Teoría y práctica del teatro, nº 1). 345 págs.

España nunca ha sido un país pródigo en publicaciones sobre técnico teatral, ya sea dirección, escenografía, actuación, iluminación, etc... Estos vacíos se han llenado gracias a las traducciones argentinas o mexicanas, de difícil acceso en muchas ocasiones, por una parte, y por otra, a la lectura de los libros en sus idiomas originales.

Tampoco está excesivamente extendida en nuestro país la investigación teatral, la creación teórica.

El libro de Curtis Canfield llena uno de esos profundos vacíos. Nos encontramos ante una obra sobre dirección escénica diferente, ya que está concebida con intenciones eminentemente prácticas, toda explicación teórica va acompañada de ejemplos, en su mayoría de obras conocidas por el lector: «El dilema del doctor» de Bernard Shaw, «La muerte de una viajante» de A. Miller... y por numerosos planos, utilizados para clarificarnos, en algunos casos escena por escena, los movimientos de los actores dentro de la obra y situarlos en la escenografía.

A diferencia de otros libros sobre la dirección escénica, como «La puesta en escena» de Veinstein, «La Historia de la dirección teatral» de Blanchard o el «Tratado sobre la puesta en escena» de Moussinac, donde todos los planteamientos están expuestos desde el punto de vista de la confrontación de diversas teorías teatrales, siendo libros por encima de todo teóricos, el libro de Canfield intenta ser objetivo con los distintos métodos directorioles, pero desde un enfoque práctico.

Canfield nos propone un exhaustivo recorrido, paso a paso, desde la primera lectura del libreto, desde el por qué un director elige una obra en concreto, pasando por las distintas etapas de trabajo hasta llegar a la representación final.

El libro tiene dos partes bien diferenciadas: En la primera, Canfield considera la obra teatral en sí y se ocupa de todo lo referente al análisis e interpretación de ella. Comienza situando, en el lugar que le corresponde, el oficio de director de escena; continúa con el primer contacto del director con el libreto: cómo sitúa la obra el director, su actitud ante ella... después analiza el contenido: la trama, el tema, la caracterización que le ha dado el autor, el ambiente... la estructura y el significado, la división en actos y su razón, los elementos que constituyen la obra, el análisis de esta escena por escena, los usos del diálogo y los distintos procedimientos teatrales: la ironía, el «suspense»...

La Segunda Parte plantea los problemas reales que implica poner una obra en escena. Comienza con la determinación del movimiento escénico; cuándo y cómo debe determinarse el movimiento, la determinación del movimiento escénico antes de los ensayos... Prosigue con el desarrollo del «plan maestro»: la contribución del director, la localización de las zonas de actuación, la división en escenas, el proyecto básico para exteriores... Luego el director fija la escenificación; trabajo del director con el escenógrafo y solución de los problemas que plantee la escenografía, ubicación de los actores y el por qué. Los cortes, el reparto y la primera lectura: el trabajo del director con el texto, realizando los cortes en la obra que sean necesarios para su buen funcionamiento; el reparto, las razones a las que debe atenerse un director para elegir un reparto. Después de la selección de actores, éstos se reúnen con el director para hacer una lectura conjunta del texto. La evolución desde los ensayos hasta la representación, desde los primeros ensayos sin decorados hasta el ensayo general.

Es una obra de extraordinario valor, básica diría yo, para todos aquellos, ya sean prafesionales o aficionados, que estén interesados en la dirección teatral.

 

Juancho Asenjo

 

El arte de la dirección escénica es una de las posibles traducciones del original, The craft of Play Directing, pues este título significa igualmente «El oficio (o la técnica) de dirigir una obra le teatro». La ambivalencia, que se pierde en castellano, es sintomática de los propósitos del autor, tal como los declara en su Prefacio:

«Poco se ha intentado hacer para tratar de la mística del arte de la creación, de la teoría estética o de una filosofía del teatro. Se presupone que, antes de poder dar todos esos importantes pasos que elevarán sus producciones al plano del arte, el director debe poseer cierta capacidad, el don de saber aprovechar sus instrumentos de trabajo.»

Siguiendo esta idea, el profesor Canfield, de la Universidad de Yale, estudia el trabajo del director de Escena «como artesano más que como artista» y las técnicas que éste debe aplicar para llegar a una puesta en escena. El estudio se divide en dos partes: la primera, «El material de director» trata fundamentalmente de la obra dramática, su estudio e interpretación. La segunda, «El medio del director», se refiere a la labor práctica de puesta en escena.

El libro tiene una estructura de manual clásico, y va tratando los distintos aspectos de cada na de las partes con detalle pero sin exhaustividad, sopesando las distintas teorías o formas e trabajo teatral mostrando sus ventajas e inconvenientes, y dando un buen número de ejemplos prácticos, a menudo acompañados por dibujos explicativos, de gran utilidad.

El estudio se completa con un Apéndice, «El teatro universitario» que, aunque se refiere a las condiciones concretas de este tipo de teatro en Estados Unidos, reviste gran interés por su posible aplicación a nuevas formas de relación entre el teatro y la enseñanza que empiezan a darse en nuestro país.

Un Glosario muy completo de voces teatrales completa este imprescindible manual, con el que la Asociación de Directores de Escena abre su serie de Teoría y práctica del teatro, ampliando así la ya muy dilatada gama de sus publicaciones.

 

Fernando Dómenech Rico

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