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Reseñas de libros

El egoísta / La fonda de París

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Autor del libro: José Mor de Fuentes. (Edición de Fernando Doménech y Juan Antonio Hormigón)
Zaragoza: Publicaciones de la ADE, 1990. (Serie: Literatura dramática nº 13). 216 págs.

Continuando la línea emprendida por la ADE de recuperar textos y autores teatrales significativos, olvidados, desconocidos o inaccesibles-recordemos la edición de "Las Personas Decentes" de Enrique Gaspar- le toca el turno al escritor aragonés José Mor de Fuentes. Mor es coetáneo de Leandro Fernández de Moratín, Quintana o Menéndez Valdés. A lo largo de su vida fue un hombre polifacético: escribió novelas, comedias, poesía, tradujo de varios idiomas, publicó artículos en la prensa...

En su larga vida transita por diferentes tipos de estéticas y estilos y de todos ellos bebe: La Ilustración, el Romanticismo, el Costumbrismo...

Sus obras tienen una clara deuda con Moratín: crítica de la educación tradicional, la estructura de las clases sociales, la razón... todos son temas tratados por Moratín en sus comedias.

Mor vivió la Guerra de la Independencia y tomó partido por los que se opusieron a la dominación francesa.

El éxito no fue una constante de su vida pues únicamente estrenó una obra en vida y fue retirada de cartel por escándalo público. Desde el estreno de "El Egoísta" en 1812 nunca más volvería a ver encima de un escenario una obra suya. Intentó crear un modo nuevo de actuación basado en la naturalidad y rechazando el divismo y el engolamiento del actor, su modelo era el gran actor Isidoro Maíquez.

Resulta curioso que Mor critique a Moratín con tanta virulencia cuando debió ser su modelo de concepción teatral, trata sus mismos temas y maneja las mismas ideas. Pudo ser por envidia motivada por el éxito de Moratín.

"El Egoista" (1812) presenta la idea ilustrada de criticar a tipos socialmente perjudiciales -el rico del pueblo que se aprovecha de la guerra para enriquecerse y, al mismo tiempo, se niega a contribuir al esfuerzo de la guerra con su dinero-. Sólo piensa en su propio beneficio. Su bando no es ni el francés ni el español sino el dinero. Los personajes de la comedia están perfectamente definidos. En toda la obra subyace el mensaje patriótico. Mor se compromete con el momento histórico que le tocó vivir.

El autor es partícipe de un error frecuente en la época, partir de un entremés para construir una obra larga. Aunque no cae en otro tipo de equivocaciones, por ejemplo; crear tipos de los personajes.

"La Fonda de París" (1836), publicada muchos años después de la anterior obra, fue escrita con la idea de que no se representaría nunca. El esquema es el de la comedia neoclásica. El primer acto logra crear una inusual intriga en el lector, todos los personajes hablan de otro que no aparece. Al aparecer este personaje en el segundo acto la comedia decae resultando excesivamente discursiva, con muchas anécdotas, coqueteos, pasiones, sin aportar nada nuevo a un comienzo tan esperanzador.

Hay varias circunstancias que llaman la atención; la ausencia de mensaje, la no existencia de una moraleja final tan habitual en el teatro de entonces, los personajes no tienen un carácter tan moralizador como el de tantas obras.

Ildefonso Manuel Gil piensa que ante la soledad y el fracaso de su vida, se convierte en protagonista de su propia obra.

Al terminar Mor "La Fonda de París" triunfaba el Romanticismo en España y ya se había estrenado el "Don Alvaro" del Duque de Rivas.

 

Juancho Asenjo

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