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Reseñas de libros

Proyecciones

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Autor del libro: Pedro García Cabrera. (Edición de Roberto García Mesa)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2008. (Serie: Literatura dramática iberoamericana, nº 59). 195 págs.

En colaboración con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, la ADE recupera la única obra dramática de Pedro García Cabrera (1905-1981), uno de los escritores canarios más relevantes del siglo XX.

Pedro García Cabrera es conocido principalmente como poeta (Líquenes, Romancero cautivo, Días de alondras, Vuelta a la isla, Hacia la libertad,...) y como colaborador de diversas revistas y diarios (Hespérides, Cartones, Altavoz, El Socialista, Gaceta de Arte,...). Toda su creación viene marcada por las formas estéticas de vanguardia y su fuerte compromiso político y social. Y esto también se plasma en Proyecciones, escrita en la década de los 30.

El título en sí ya nos remite al método del psicoanálisis de Freud y define perfectamente el texto que nos ocupa. Según el diccionario de la RAE, “proyección” significa en psicoanálisis, “atribución a otra persona de los defectos o intenciones que alguien no quiere reconocer en sí mismo.” El lector se puede hacer una idea del sentido que adquiere este término para García Cabrera en un fragmento de su novela Las fuentes no descansan:

“Muchas veces me he preguntado sobre las distintas proyecciones de una persona en otras, dentro de las cuales ha llenado un lugar, ignorándolo. Puede ser una proyección de odio o de complacencia, pero lo cierto es que numerosos “alguien” nos llevan consigo y, en cierta manera, participamos, como una sombra desprendida, de la intimidad de esos “alguien”. (p. 37)

Y esas proyecciones que el autor ofrece de los diferentes personajes abstractos (Pintor, Padre, Esposo, Hijo, Hija, Esposa, Bibliotecario, Lector, Tabernero, Cliente, Hombre, Mujer, etc.), y a la vez definidos a través por oposición con respecto al otro, junto con los temas que trata (lo individual y lo colectivo, la idea de familia, las relaciones laborales, la creación, la política), son el hilo conductor de la obra, en lugar de la clásica unidad de tiempo, espacio y acción.

El ideal que Pedro García Cabrera plantea en este texto es que “los hombres se proyecten como son”, “sin esclavitudes”, “desnudos” (p.173), a pesar de que “la verdad es peligrosa” y de que “quien se desnuda se muere de frío” (p.118), señalando la falsedad de la apariencia, de la “realidad óptica, pero no psicológica.” (p.126) y defendiendo la diversidad de ideas:

HIJO.- (Aparte). Está loco.

PINTOR.- ¿Loco? ¿Qué llama usted loco?

HIJO.- Fuera de razón.

PINTOR.- ¿Y yo lo estoy?

HIJO.- Sí.

PINTOR.- Que no estoy loco.

HIJO.- Si usted lo dice..

PINTOR.- Sólo que mi razón no es la suya. (p. 92)

 Para que esas nuevas ideas puedan llegar a buen término, señala la importancia de la libertad y la ruptura con el pasado como motores de ese nuevo pensamiento, incitando a la acción:

CHARLATÁN.- (...) Mi pecho, como el vuestro, es un hervidero de entusiasmos, donde arde la hora casi madura de la libertad. A su sombra, derroquemos las viejas normas y alcemos las nuestras –nuevas- sobre los restos humeantes del antiguo tinglado carcomido. (p.106) 

García Cabrera busca romper constantemente a través de su escritura con los tradicionales parámetros dramatúrgicos (en vez de utilizar una estructura dividida en actos y escenas, emplea cuadros), e incluso cambia los criterios que él mismo establece (a pesar de subtitular la obra como “Comedia en 9 cuadros”, realmente sólo son ocho cuadros, perfectamente independientes entre sí, y cuya numeración no es del todo ortodoxa, por ejemplo: tercer cuadro triple, primera posibilidad). Incluso ofrece una visión crítica del teatro de su época a través de uno de sus personajes, el Cliente, en el cuadro séptimo:

TABERNERO.- ¿Aburrido?

CLIENTE.- No, aburrido no. Sólo me aburro cuando voy a los espectáculos. (p.167)

 La obra es un continuo juego de palabras, de signos, ofreciendo un extenso abanico de significados y referencias.

La amplia y extensa introducción de Roberto García de Mesa nos ayuda a ubicar al autor en el contexto social y político del momento y analiza este texto clave del teatro español de vanguardia.

Inmaculada de Juan Cerezo

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