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Reseñas de libros

Moratín y Goya

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Autor del libro: René Andioc
Madrid: Publicaciones de la ADE. 2012. (Serie: Debate, nº 18). 297 págs.

Hay que agradecer que en el año que dejamos atrás, bicentenario de aquella constitución que pudo cambiar nuestros destinos, y para bien, se hayan desarrollado algunas iniciativas orientadas a poner en valor nuestro patrimonio cívico, cultural, artístico, literario, histórico, científico, educativo o filosófico, vinculado con aquel movimiento de libertad y progreso. En esa dirección, hay que destacar algunas actividades promovidas por nuestra Asociación, que contrastan con el silencio impertérrito de algunas instituciones públicas, cuyo atronador mutismo es un síntoma claro de su posicionamiento entre aquellos que querían pasar página a toda costa ante un año funesto en que se conmemoraba un bicentenario para ellos resultaba todavía más funesto.

Entre esas iniciativas hemos de destacar el volumen que ahora presentamos y que contiene algunos textos significativos escritos por René Andioc en torno a dos de las figuras más prominentes de nuestras artes y de nuestras letras: el pintor Francisco de Goya y Lucientes y Leandro Fernández de Moratín. Dos ilustrados de quienes se nos ofrece su peripecia vital y artística, en la que se muestra el fracaso del ideal de modernidad y progreso que mueve el pulso de algunas de las mentes más privilegiadas que ha dado este país, todas ellas aborrecidas y condenadas por la insidia de la corte fernandina.     

La publicación de este libro no sólo supone un reconocimiento explícito a la figura de un investigador que ha dedicado sus horas y sus días a desentrañar la historia oculta de nuestras letras y de nuestras artes escénicas en el siglo XIX, editando y recuperando la voz de autores tan notables como Moratín hijo, sino que de forma implícita también supone un reconocimiento a toda esa pléyade de hispanistas que en el universo mundo han contribuido a potenciar los estudios hispánicos en tantas universidades de tantos países. Cuenta además el volumen con una interesante introducción de Annie Andioc, quien compartió una parte substantiva de su vida con René, y que nos ofrece una visión más próxima y más humana del académico ilustre, y que nos ayuda a entender aún más a esos dos compañeros de viaje que compartieron su vida en común: Moratín y Goya.

Sin embargo, no sólo de pintores y dramaturgos trata el volumen, pues en sus páginas asoman algunas de las figuras más importantes de aquella reforma imposible en diferentes órdenes de la existencia que quiso fraguarse al amparo de las ideas ilustradas: Luzán, Cabarrús, Godoy, Jovellanos…

Consta el libro de tres partes. En la primera encontramos varios trabajos elaborados en torno a las dos figuras que sobresalen del conjunto, singularizando en ellos aspectos destacados de obras como El sí de las niñas o La comedia nueva, las relaciones entre ambos, o la situación del teatro hispano a finales del siglo XVIII. En la segunda encontramos documentos diversos, desde una entrevista con Juan Antonio Hormigón a las palabras pronunciadas en el acto de entrega de la medalla de la ADE, en tanto la tercera contiene algunos testimonios escritos tras su fallecimiento. Completa el volumen una nota cronológica con hitos importantes en su biografía y una selección de sus publicaciones más destacadas, entre las que no podremos olvidar nunca sus estudios muy documentados sobre la vida o la cartelera teatral del Madrid del siglo XVIII. 

Es oportuno, en estos momentos, editar un volumen con estudios tan lúcidos sobre la vida y obra de Moratín y Goya, porque en su trayectoria, en su peripecia y en su obra podemos encontrar claves que nos ayudan a entender el presente, incluso para comprender que tal vez este país, como ocurrió entonces, no tenga arreglo posible, al menos en una perspectiva humanista, moderna, ilustrada. Es oportuno en estos momentos reivindicar el legado de personas que, como Moratín y Goya, supieron mostrar y denunciar el peso de unas fuerzas que impidieron la evolución de España, condenándola a una involución permanente, como nos muestra la historia de estos dos siglos pasados. Y es oportuno hacerlo además en ese año fatídico de 2012, un año en que se conmemoraba el bicentenario de unos hechos que media España quiere olvidar, y que otra media desearía recordar.

Con libros como éste que ahora me contempla desde el atril, ese recuerdo de lo que jamás seremos al menos perdurará. Gracias sean dadas a René por su mirada y por su trabajo inmenso sobre una de las épocas más prometedoras, y finalmente más aciagas, de nuestra historia. Y gracias a todos y a todas las hispanistas, que son y que han sido, por iluminar nuestro pasado y ayudarnos a comprender también este presente infausto.

 

MF Vieites

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