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Reseñas de libros

Re-visión del esperpento como realidad estética y metáfora histórica

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Autor del libro: Rodolfo Cardona y Anthony N. Zahareas.
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2012. (Serie: Teoría y práctica del teatro, nº 35). 233 págs.

La mayoría de los estudios dedicados a un autor envejecen con rapidez; una minoría resiste con dignidad el transcurso temporal y se convierten en fuente de referencia a la que seguimos acudiendo; y son rara avis los trabajos de carácter académico que mantienen o renuevan su vigencia décadas después de haber sido publicados por vez primera.

A esta última categoría pertenece Visión del esperpento. Teoría y práctica en los esperpentos de Valle-Inclán, que sus autores, Rodolfo Cardona y Anthony N. Zahareas –respetados maestros de varias generaciones de estudiosos de la obra valleinclaniana-, reeditan cuarenta y dos años después de haber visto por vez primera la luz (Castalia, 1970), si bien esta contó con una puesta a punto posterior, que ha cumplido ya las tres décadas de vida (Castalia, 1982). Sin duda este libro ha sido guía indispensable para cuantos se han aventurado –neófitos o iniciados- en la investigación valleinclaniana y un libro de cabecera para descubrir los entresijos de la compleja maquinaria esperpéntica. Y sigue siendo una obra de consulta obligada, cuyos presupuestos teórico-metodológicos y su praxis analítica no han sido todavía contestados (véase al respecto Ángel G. Loureiro: “A vueltas con el esperpento”, en Estelas, laberintos y nuevas sendas, Barcelona: Anthropos, 1988, 205-229). 

Ahora los profesores Cardona y Zahareas nos ofrecen una relectura de su propia obra, perceptible desde su título: Re-visión del esperpento como realidad estética y metáfora histórica, que explicita, aunándolas en un juego especular de conceptos entrecruzados, la naturaleza estética del esperpento y su función de metáfora de la realidad histórica o, dicho en otros términos, plantea la función histórica del arte/literatura. Esta revisión implica, asimismo, el reconocimiento expreso de sus autores de los avances hechos estas últimas décadas en el campo del valleinclanismo. Así, se han dado pasos de gigante en la recuperación de materiales documentales procedentes de la prensa y archivos particulares (no puedo menos de mencionar el excepcional Legado Valle-Inclán / Alsina -auténtico “taller del escritor”-, depositado en la USC), que han permitido perfilar facetas apenas conocidas de la vida y personalidad del escritor gallego; se ha avanzado en la reconstrucción de la génesis de sus obras, en la indagación de sus estrategias de escritura y en su complejo sistema de publicación, del que dan fe las ediciones críticas –todavía insuficientes-, que los profs. Cardona y Zahareas reclamaban como imprescindible instrumento de trabajo en 1970/1982; o el estudio de la recepción crítica de la obra de don Ramón y sus estrenos teatrales fuera y dentro de España. Por otra parte, la existencia de revistas consagradas al escritor vilanovés (Anuario Valle-Inclán /ALEC, Cuadrante y Elpasajero.com), de grupos de investigación nucleados en torno a su figura y obra, de congresos, seminarios y multitud de estudios, recogidos en repertorios bibliográfícos actualizados puntualmente, dan cuenta del interés que la obra de Valle-Inclán sigue suscitando en el mundo académico, así como de las expectativas que despierta en el ámbito del espectáculo teatral.

Los autores de Re-visión del esperpento reconocen en sus palabras preliminares esas aportaciones (mi agradecimiento por su expresa mención a la “Cátedra Valle-Inclán” y al anuario valleinclaniano), que han supuesto cambios sustanciales en el panorama de los estudios valleinclanianos, y declaran el propósito que les ha guiado así como la perspectiva desde la que afrontan este reto: revisar su análisis e interpretación del esperpento valleiclaniano, soslayando el debate explícito con otras “visiones” que se han sucedido desde 1970/1982. Esta Re-visión es, por tanto, resultado del conocimiento acumulado en años de investigación, destilado en el alambique de la reflexión y plasmado en decenas de trabajos firmados por uno u otro.

En una primera lectura contrastada de las ediciones he podido comprobar los cambios verificados: la supresión de una palabra, una frase o un párrafo, obsoletos en la actualidad, o su sustitución por una alternativa más precisa o matizada. También se produce el proceso a la inversa con idéntico propósito: perfilar, enfatizar o ejemplificar de forma más convincente sus argumentos (como si de un palimpsesto se tratara, se observa de cuando en cuando en el texto leves huellas de ese proceso de reescritura). Todos esos cambios menores son indicativos de la voluntad autocrítica de sus autores; que además incorporan otros de mayor calado; tal el caso del texto ¿Para cuándo son las reclamaciones diplomáticas?, que refuerza los presupuestos teóricos que sustentan la minuciosa disección a que someten Luces de bohemia y Los cuernos de don Friolera, piezas esenciales, como declaran ambos investigadores, “para comprender la estética del Valle-Inclán de la última época y la razón de ser del ‘esperpento’” (123). En ellas se centra Re-visión del esperpento, que en esta nueva versión se organiza –y no es una cuestión baladí- de forma parcialmente distinta a las precedentes.

En esta reorganización, cada una de las dos partes –teoría y praxis del esperpento-, está integrada por tres y cinco capítulos, respectivamente, y segmentados en epígrafes, cuyos títulos, más o menos modificados, se van enlazando de forma cohesionada y fluida. De manera que la segunda parte, por ejemplo, es ahora más compacta, al sumar al esquema analítico –“Sentido y forma”- de Luces de bohemia y de Los cuernos de don Friolera, su respectiva “Construcción crítica”, que en 1970/1982 se integraba en un extenso y último capítulo, compartimentado en secciones, que en la nueva edición se reduce y ciñe, a modo de capítulo conclusivo, al estudio de la orientación histórica de las variantes textuales que Valle-Inclán incorpora a los tres esperpentos (Los Cuernos de don Friolera, Las galas del difunto y La hija del capitán), cuando los integra en Martes de carnaval (dicho sea de pasada, valdría la pena tener en cuenta la edición crítica de Ricardo Senabre, en Clásicos Castellanos, que incorpora la versión bonaerense de La hija del capitán, descubierta por Javier Serrano). Este énfasis en lo histórico refuerza la tesis que sostienen los autores: la visión tragicómica que proporciona el esperpento adquiere pleno sentido cuando se ve como reflejo de unas concretas circunstancias históricas. El libro se cierra con un apéndice (205-217), el mismo que figuraba en las ediciones precedentes, que incluye una selección de 44 reflexiones teóricas de Valle-Inclán sobre la creación literaria, agrupadas por tópicos, a las que Cardona y Zahareas remiten como apoyo de sus propias consideraciones, no sin advertir al lector de la relativa fiabilidad de algunas de las fuentes documentales citadas, actualmente confrontables con otras más solventes. Dos utilísimos índices, onomástico y temático, completan el libro. Y, por fin, el discurso en su totalidad se enmarca en una larga cita del artículo de Luis Cernuda (“Valle-Inclán”, 1963), fragmentada en dos pasajes –recurso que evoca el utilizado por Sánchez Ferlosio en El Jarama-, que actúan como apertura (9) y cierre (199) del cuerpo del discurso. En la cita del poeta sevillano los autores reconocen “la esencia de lo que tratamos de explicar en nuestro libro” (199).

En Re-visión del esperpento Cardona y Zahareas repasan uno a uno los conceptos, nociones y argumentos expuestos 40 años atrás y suscriben en su práctica totalidad las principales ideas desarrolladas originalmente en su libro. En consecuencia, he dejado de lado la búsqueda de diferencias o semejanzas de la última edición respecto de las precedentes, para seguir paso a paso la densa argumentación de los autores, articulada en torno a nociones recurrentes, que el índice temático evidencia. En este sentido, advertimos que los conceptos más repetidos son, en el orden que se mencionan: absurdo, compromiso, deformación, distanciamiento, enajenación, fársico, grotesco, ironía y trágico, de los que dependen, o a los que se asocian otros conceptos (arquetipo, fantoche, espejo cóncavo, héroe, etc).Estas nociones abstractas son los ejes en torno a los cuales se articula el análisis e interpretación que Cardona y Zahareas ofrecen del esperpento, su definición, naturaleza, características, constantes y función, afrontados en una doble plano: teórico, a cuyo estudio dedican la primera parte de la monografía, donde se examinan las complejas relaciones entre ficción y realidad y las que mantiene la historia con la ficción; y práctico, es decir, en su aplicación o proyección concreta sobre los dos esperpentos ya aludidos, Luces y Los cuernos, cuyo carácter metaliterario –reflexión sobre el propio esperpento- justifica precisamente su elección. Ambos encierran la respuesta estética al doble problema que, a juicio de Cardona y Zahareas, propone el esperpento, formulado en estos términos: “¿Cómo captar con la mayor exactitud posible la conducta incauta que caracteriza a la absurda condición del hombre en general, así como la desintegración política que califica la absurda historia de España en particular?” Valle-Inclán resuelve este problema con una visión “artísticamente original pero sumergida en la circunstancialidad histórica” (99). Es decir: “por situarse distanciado, Valle puede deformar los sucesos contemporáneos y crear un nuevo mito universal sobre lo que parece una trágica mojiganga de la condición humana y de la historia española; por estar comprometido, sin embargo, su mito grotesco es tópico, limitado a una circunstancia histórica y, por consiguiente, vital y auténtico” (103).

En suma, Rodolfo Cardona y Anthony Zahareas someten a revisión sus propias tesis expuestas hace cuatro décadas a propósito del esperpento valleinclaniano, y de su relectura –de la nuestra también- se concluye que aquella Visión del esperpento sigue vigente, y lo que es más significativo, su interpretación del esperpento, ayer y hoy, nos revela las claves de su rabiosa actualidad.

La ADE –hay que agradecérselo vivamente- ha puesto de nuevo al alcance de todos esta monografía, como guía para caminantes, los que empiezan y los que no se cansan de explorar el inagotable mundo de Valle-Inclán, que esta Re-Visión del esperpento pone de manifiesto con mano maestra una vez más.

Margarita Santos Zas

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