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Reseñas de libros

El Pornógrafo

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Autor del libro: Nicolas Edmé Rétif de la Bretonne. (Edición y traducción de Lydia Vázquez)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2013. (Serie: Laberinto de Fortuna, nº 5). 196 págs. Edición digital.

Esta nueva entrega de la serie Laberinto de Fortuna está disponible en la tienda en línea de la Asociación de Directores de Escena que se suma así a la edición digital, lo que permite que las obras puedan circular con mayor facilidad y celeridad por todo el planeta, disminuir el consumo de pasta de papel tan esencial en el momento actual, y reducir costos en tiempos de una crisis que amenaza con llevarse por delante una parte substantiva de nuestro sector editorial, estratégico en cualquier país que presuma de apostar por la sociedad del conocimiento, aunque España, al menos a nivel oficial, lleva siglos apuntalando con fiereza carpetovetónica la “sociedad de la ignorancia”, que para eso “Spain is different”, como rezaban los viejos franquistas. Por eso, tal vez, autores como Nicolas Edmé Rétif de la Bretonne, con una obra extensa y notable, entre la que se incluyen numerosas obras dramáticas, sean desconocidos entre nosotros. Existe una página web en francés, editada por una sociedad de estudios que lleva su nombre. 

La obra que ahora nos llega, de la mano siempre sabia de la profesora Lydia Vázquez, responsable de la traducción y la edición, lleva como título El Pornógrafo y su primera edición data de 1769. Un término que, según el Diccionario de la Real Academia Española, viene a significar (1) persona que escribe acerca de la prostitución, o (2) autor de obras pornográficas. Es en la primera de las acepciones cómo debemos entender el sentido y finalidad de un texto que, todo hay que decirlo, está escrito desde muy sólidos e incluso muy rígidos principios morales. La prostitución es un tema candente, que genera discursos muy diversos, a veces duramente enfrentados, pero es además un tema viejo, y de su dimensión histórica nos informa Rétif en la segunda parte de su obra, en donde se nos ofrece una breve panorámica del estado de la prostitución en la antigüedad y a mediados del siglo XVIII en diferentes países de Europa, entre los que aparece España, país al que nuestro autor atribuye una “ferocidad natural” que genera que las “prostitutas españolas” deban prestarse a diario a “fantasías brutales, que las degradan más que en ningún otro lugar del mundo”. Todavía hoy España es un paraíso para la prostitución, como podemos comprobar en las afueras de tantas ciudades, pueblos o simples aldeas, y en donde los seres humanos destinados a su explotación sexual son comparados y vendidos como si se tratase de ganado. Y son los hombres los que mantienen vivo el negocio, que figura entre los más lucrativos, y a más llegaremos con nuestra pronta incorporación a la red internacional del juego.

Por eso mismo hay países europeos que han legalizado la prostitución, estableciendo normas para el desempeño de esa actividad, como Holanda, Alemania o Turquía. Pero la idea misma de su legalización genera numerosos debates de orden moral al que no son ajenas cuestiones relativas a los motivos reales por los que una persona concreta, mujer u hombre, decide hacer un uso determinado de su cuerpo, aunque nuestra sociedad valora con diferente rasero la prostitución femenina, tolerada, y la masculina, menos tolerada en función de que la clienta sea una mujer, tal es el peso brutal del dominio masculino.

El libro de Rétif se construye a través de un epistolario en el que participan varias personas, principalmente el señor y la señora Des Tianges, el joven D’Alzan, y su tío. En el epistolario sabremos del amor que D’Alzan siente por Ursule, hermana de la señora Des Tianges, Adélaïde, unión que el tío de aquél, el señor D’Alzan de Longepierre, no puede sino apoyar con fervor, toda vez que las dos jóvenes son hijas de la mujer a la que amó locamente en su juventud y que motivó su soltería, pues decidió mantener vivo aquel amor imposible. Una obra escrita en modo narrativo, pero, por tanto, en clave de comedia lacrimógena, con una evidente dimensión didáctica, ejemplarizante, similar al que en aquellos momentos llenaba los escenarios de toda Europa, pues curiosamente el matrimonio probable del joven D’Alzan se verá seriamente amenazado por una mujer de vida disoluta, antigua amante suya.

Y en medio de tan gracioso enredo el joven otrora disoluto, escribe y somete a la consideración del señor Des Tianges un ensayo titulado “La Pornognomía”, o “Regla de los lugares de impudicia”, que se demora en varias cartas, y un “Proyecto de Reglamento para las Mujeres Públicas en consecuencia del establecimiento de Parteniones bajo la protección del Gobierno”, que será objeto de análisis y debate a lo largo de sucesivas epístolas. La obra pues se construye a partir de dos líneas de trabajo que ofrecen entre sí un evidente contraste. De un lado la tentativa de un joven por tomar, definitivamente, la senda de la virtud, que personifica Ursule, y que ejemplifica el modélico y virtuoso matrimonio de los Des Tianges, y del otro la tentativa de reformar la prostitución siempre presentada como una lacra social inevitable, un “mal necesario” y causa de numerosos inconvenientes, que pretende atemperar con su Reglamento.

Uno de esos libros que destacan por su notable actualidad, por presentar viejos problemas no resueltos, y, en nuestro caso, de muy difícil resolución.

 

MF Vieites

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