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Reseñas de libros

Perros y gatos del Rococó

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Autor del libro: Lydia Vázquez y Juan Ibeas
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2013. (Serie: Laberinto de Fortuna, nº 6). 192 págs.

Si ha habido un estilo artístico denostado históricamente, ese ha sido el rococó. Asociado al «mal gusto» y al «capricho superficial», se olvida con demasiada frecuencia que dicho desprestigio no es en ningún modo inocente ideológicamente o exclusivamente plástico; sino que está asociado al desprecio a mucho de lo que dicha estética subraya: lo íntimo, lo excéntrico, el detalle, lo anecdótico, lo pequeño, lo frágil, lo efímero… Lo femenino y afeminado. Y que su crítica está, por tanto, basada en una ideología y una ética que no solo subvalora el papel de los llamados sentidos inferiores (el gusto y el tacto fundamentalmente) en la cultura, y arrincona el valor de lo lúdico y el disfrute de vivir de lo cotidiano; sino que resalta la categorización jerárquica en artes mayores y artes menores, superficie y contenidos, intelectual y material, cuerpo y alma, femenino y masculino, imágenes y palabras, ética y estética, seres humanos y animales…

Parejas de opuestos irreconciliables estructuran un mundo simplificado en el que acatar normas basadas en leyes supuestamente naturales e invisibilizadas; y cuyo calado profundo, incluso en la actualidad, sustenta el discurso del orden capitalista, sobre el descrédito y juicio moral, de lo sensorial, emocional y sentimental.

De ahí la pertinencia de reivindicar, como hace este libro, el papel del rococó, su carácter bizarro y su rechazo de academicismos y convenciones en todos sus aspectos (estéticos, morales y políticos), en un momento como el actual en el que analizar el reparto de lo sensible y cuestionar la concepción del sujeto como estable y cerrado parece tener una dimensión relacional, económica y política trascendental. Ya que como dicen sus autores en la introducción «El rococó no es sólo una estética (…) es una manera de ver y concebir la realidad, de contemplar la cotidianidad, de percibir las inquietudes del momento» (p. 16). Unas inquietudes y unas temáticasque en numerosos aspectos coinciden con muchas de las que pueblan nuestras redes sociales. Sólo hay que dar una vuelta por Instagram, Facebook o Pinterest para encontrarse con mucho del imaginario dieciochesco: el amor, lo idílico, el paseo, la mujer, la toilette, la conversación, el placer, los sentidos, el espectáculo, lo íntimo, la infancia, la fiesta, la experiencia (científico-filosófica), el juego, el animal (p. 17).

Los animales de nuevo… Y más concretamente los domésticos, siguen siendo los reyes de la Red. En el siglo XXI, vídeos caseros de mascotas son ejemplos de la viralidad en Internet, y hay secciones de noticias exclusivamente dedicados a ellos en medios internacionales como el Huffington Post o BuzzFeed, y festivales de video sobre sus proezas (Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1975276/0/gatos-famosos/festival-videos/internet/#xtor=AD-15&xts=467263)Pero, ¿porqué perros y gatos? «Desde la noche de los tiempos, el hombre se ha servido del animal como mediador en su relación con el universo» (p. 9) pero «fruto de una nueva sensibilidad, de una manera de vivir distinta, de una forma de concebir el mundo diferente, aparece en el siglo XVIII con fuerza inusitada el animal doméstico prolongación, espejo, metáfora, en suma, compañero» (p. 15). El rococó confirió un valor especial al universo privado e íntimo, y lo reflejó en su creación artística de manera que muchas veces nos recuerda al concepto de resonancias lacanianas de «extimidad» («hacer externa la intimidad» En la actualidad, se suele utilizar para hacer alusión a aquéllos que, de modo habitual, trasladan al contexto de la red social el conjunto de acontecimientos vitales que les incumben, redactando lo que podría llamarse una autobiografía en tiempo real.) Metáforas de nosotros mismos, los perros y los gatos sirvieron, y sirven, de reflejo de una estética y una ética que muestran una nueva sensibilidad de la humanidad por el animal y para con sí misma. En su fascinante y ameno libro Lydia Vázquez y Juan Ibeas hacen un viaje ampliamente documentado, a esa época tan similar a la nuestra, con su sensación de decadente final y resonar de guillotinas. En él, gracias al rococó, lo familiar y lo fantástico se funden mediante el animal de compañía, haciendo un recorrido que va desde “El animal como objeto de estudio” que nos adentra en la historia de perros y gatos en la civilización europea, hasta llegar a la “Simbología canina y felina” en siglo XVIII, donde, como en tantas otras cosas, adquieren el valor que actualmente les otorgamos. Las imágenes literarias y plásticas que nos muestran, incluyendo una segunda parte dedicada a la especificidad española, y la forma en la que se abordan desde una perspectiva de la Historia de las ideas, que tiene en cuenta el contexto social y el imaginario del siglo XVIII europeo, sin perder nunca el sentido del humor, llega hasta la actualidad para hacernos preguntar: ¿Por qué la abstracción geométrica es considerada más sofisticada intelectualmente que la profusión decorativa? ¿Por qué las palabras comunican mensajes más profundos e ideologizables que las imágenes y el uso rítmico de las mismas? ¿Por qué los peces no tienen sentimientos?

Tenemos que asumir que hay un discurso patriarcal implícito en el desprecio a la imagen, en la iconoclasia, que hunde sus raíces en el misógino temor al cuerpo propio de las culturas alfabéticas, que en Occidente predomina desde Platón y que encuentra el cenit de su recorrido la explosión del arte abstracto de las vanguardias del siglo XX. «la representación de esas criaturas híbridas (…) es la prueba de la necesidad del hombre de conjurar la posible, véase probable, confusión categórica» (p. 11).Quizás haya llegado la hora de reivindicar parte de esa distinta manera de vivir y concebir el mundo que dicha sensibilidad expresaba, para hacer biopolítica desde el exceso de la diferencia cualitativa, desde la potencia de la subjetividad abierta, mutante y desafiante. Perros y gatos del Rococó de Lydia Vázquez y Juan Ibeas, publicado dentro de la serie Laberinto de Fortuna de la Asociación de Directores de Escena de España, desde esa multitud de subjetividades indisciplinadas y vivas propias del rococó, abre una interesante vía de exploración; mostrándonos, parafraseando a  Kurt Cobain, ese melancólico something in the way debajo del puente de la modernidad, en el que todos los animales atrapados (incluyendo los seres humanos) se convirtieron en mascotas.

Something in the way

Underneath the bridge

The tarp has sprung a leak

And the animals I've trapped

Have all become my pets

And I'm living off of grass

And the drippings from the ceiling

But it's ok to eat  fish

Cause they haven't any feelings

 

Alicia-E. Blas Brunel

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