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Reseñas de libros

Solisla / Aguante del dolor / Pánico / Comediantes

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Autor del libro: Laura Ruohonen / Otso Kautto / Mika Mylyaho / Maritza Núñez. (Traducción del finés de Maritza Núñez con la colaboración de Katja Hytönen y Suvi Ollila)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2008. (Serie: Literatura dramática, nº 74). 323 págs.

Con esta antología, la primera de las cinco que durante los próximos tres años publicará la ADE, según convenio firmado entre ésta y el Centro de Información de las Artes Escénicas de Finlandia, se abre una oportunidad de acercarnos a la dramaturgia finlandesa contemporánea, que por lo que ya se muestra en esta primera entrega, encierra una rica y amplia variedad de estilos y contenidos.

 Laura Ruohonen (1960, Helsinki), graduada en la Escuela Superior de Teatro en 1987, autora y directora, cuenta en su haber con 10 obras: Colada a mano (1986), El arribista (1987),De que pie cojea (1991),Olga (1995),El amor es lo más grande (1998),El hombre de la ciénaga no duerme (2000),Mis dientes (2001), La reina (2002),La Islalejos de aquí (2003), encargo del Royal Nacional Theatre de Londres. También ha escrito radioteatro, guiones televisivos y cinematográficos y un poemario infantil. En 2007 obtuvo el Premio finlandés Olavidi Veistäjä a la mejor obra teatral del año con Solisla.

“La regata” y “El paisaje”, son los títulos de las dos primeras escenas, de las diez que completan Solisla, en ellas las protagonistas femeninas, envueltas por la oscuridad, monologan ofreciendo la particular interpretación y proyección que cada una realiza sobre el entorno que las rodea.

Hilpi, una oftalmóloga jubilada, y Juulia, una joven arquitecta, se dirigen en la noche hacia una isla, antiguo espacio de reclusión de leprosos, donde la anciana, enferma del corazón y alcohólica, desea construir una lujosa mansión, al margen de las normativas de construcción. Juulia, hasta ese momento admiradora del trabajo de la prestigiosa anciana, comienza a descubrir la verdad y el engaño del que ha sido víctima, el encargo de construir un hospital, se ha convertido en el anzuelo inicial para que acepte el proyecto de una ostentosa mansión ilegal.

Los diálogos entres ambas se convierten en un constante duelo verbal de desencuentros, radicados en la actitud de la más mayor por deconstruir todos los valores éticos y morales de la joven, argumentando razones insolidarias, clasistas y de una falta de compromiso absoluto con el medio ambiente, el pasado y el futuro. Sus visiones antagónicas, se agravan ante la imposibilidad de abandonar  la isla.

Los alrededores afectivos de ambas se entremezclan en la soledad de la isla; la muerte de A. Walkman, esposo de Hilpi, con el que todavía mantiene conversaciones, y la pequeña hija de Juulia que sufre los avatares de la separación familiar.

La aparición de Tor, un joven que intenta fingir su propia desaparición por sentirse incapaz de enfrentarse a una madre que le aprisiona y a la que desde su infancia ha tenido que visitar en hospitales por intentos de suicidios, les abre una oportunidad de salvación; pero la embarcación de éste sólo puede llevar un pasajero, y el joven duda entre intentar la huida o acabar con su vida.

Breves monólogos en los que los tres personajes se relacionan con su mundo real o ficticio, se entremezclan con ágiles diálogos en los que constantemente se muestra la imposibilidad de encuentro, todo ello aderezado con toques de ironía y cierto humor negro.

En el caos, al final, reina la armonía, lo que parecía imposible cobra cuerpo gracias al poder de la naturaleza, las dos mujeres se quedan solas en la isla en espera de que alguien aparezca para sacarlas de allí.

Juulia.-(…) Da igual lo que pienses tú. Porque la respiración de otra persona aquí entre los ruidos de las aves, gritos de los halcones y entre todos los sonidos desconocidos es algo increíble. Genial. Alucinante. Dos mamíferos respirando hacia el cosmos, aquí debajo del cielo, donde mil radares y satélites dan vueltas e intentan decirnos con las lenguas de las máquinas, de qué se trata. Aunque el compañero de la misma raza está respirando al lado…

Otso Kautto,  desde que se licenció en Arte Dramático en 1987, ha dirigido más de 65 obras de teatro. Entre sus trabajos de traducción se encuentran textos de: Genet, Ionesco y Calderón de la Barca. Sus creaciones literariodramáticas ascienden a seis: Armario (2002), Entrenador (2004), Gurú (2004), Regreso de turista (2005) Salvemos la madre (2005) y Aguante del dolor (2007).

Enclavada dentro de lo que podríamos llamar realismo mágico, se encuentra Aguante de dolor, complejo entramado de situaciones que funden el mundo de la natación de competición, de las jóvenes promesas, con el de quienes en algún momento lo fueron o estuvieron cerca de alcanzarlo. Personajes vivos y muertos, reales y ficticios, se dan cita en la piscina y sus alrededores. Las hazañas de los ya desaparecidos han quedado grabadas entre las paredes de la piscina, como si se hubieran convertido en seres de agua que aparecen para acompañar en los márgenes de un entrenamiento extenuante, próximo a los límites del aguante del dolor, de la angustia, de la inconsciencia y de la muerte.

Dos composiciones preceden a la primera escena, en ellas a través de una prosa marcadamente poética, el Nadador Campeón o personajes convertidos en agua, llevan a cabo un preámbulo que inmediatamente nos introduce en el marco del subconsciente, que se desarrollará durante todo el transcurrir de la pieza.

Diálogos directos al público en los que los personajes hablan consigo mismos y explican que lo hacen en lenguaje literario, o se desdoblan con su sombra, establecen rupturas con el desarrollo argumental que se enriquece con situaciones surrealistas de fuerte valor  simbólico. Por otra parte, los siete personajes con nombre propio, con frecuencia adoptan otras voces (pequeños nadadores, agua, dolor…), en un juego de convenciones que el autor propone de forma abierta en el texto.

Ansku, joven promesa de la natación, se convierte en el eje central de la obra, alrededor de ella presente y pasado deambulan en un mismo espacio y tiempo. Dentro y fuera del agua se dan cita el amor, las frustraciones, los celos, las expectativas, los remordimientos, los dopajes, el fracaso, las adicciones, la necesidad de decidir entre la vida y la muerte, entre la realidad y los sueños.

 El Nadador Campeón.-(…) El miedo tiene su propia red de canales, el dolor tiene el suyo, la locura y la depresión y todos tienen el suyo: a través de esos canales fluyen nuestras emociones, siempre más profundo. El dolor se acuerda, la depresión se acuerda. La alegría repasa cada momento feliz.

Todo el surcar.

Soy la memoria de tu dolor. Olvídate de míSoy la memoria de tu miedo, mantente fuera de mi alcance

Soy tu miedo. Sé mis pulmones…

Yo soy la alegría.

 Mika Mylyaho (1966), graduado como director de escena en 1999, entre 2002 y 2006 fue profesor de dirección en la Escuela Superior de Teatro. Ha dirigido obras de teatro de corte social, entre ellas piezas de Bertolt Brercht y Fernando Arrabal. Escribió su primera obra Pánico en 2005, obtuvo un gran éxito de crítica y público, en 2008 escribió, a modo de continuación Caos,  en esta ocasión protagonizada por mujeres.

Tres son los protagonistas de Pánico, comedia que refleja la dificultad por la que transitan tres hombres que en la treintena, deben enfrentarse a sus propias neurosis y situaciones externas que quiebran su cotidiano.

Max, diseñador gráfico, que desde muy niño sufre ataques de pánico, recibe a horas intempestivas la visita de Leo, amigo de la infancia, que en un latente estado de ebriedad llega pidiendo asilo, su mujer le ha dicho que no vuelva hasta que no aclare sus prioridades, tiene una semana para llevar a cabo la ardua tarea.

Leo pide a Max que se convierta en su terapeuta para ayudarle; tras numerosas negativas éste acaba cediendo, y pone en práctica todo el recetario de ejercicios de introspección para poder aclarar su identidad, eligiendo la película Hable con ella de Almodóvar, para Max Biblia de su hombría, como fuente de comprensión de todo tipo de trauma masculino radicado en la relación con la madre.

El triángulo se completa con Joni, vividor, periodista de éxito, envuelto en la vorágine mediática con propio programa televisivo, que muestra un antagonismo vital con su hermano Max,  al que se ve obligado a cuidar por su incapacidad de salir a la calle.

El enfrentamiento se juega siempre desde la estructura triangular, y va variando ágilmente a lo largo del desarrollo en forma de alianzas mutables. A través de ellas, el autor nos va descubriendo la parte más humana y vulnerable de los tres protagonistas, su mutuo conocimiento les permite llegar a ahondar en su privacidad.

A lo largo de las doce escenas que la componen, las situaciones que propone el autor disparan la comicidad, creando un buen y difícil equilibrio con los diálogos, que muestran el drama real que sufren los protagonistas.

Cabe destacar la importancia que en la propuesta juegan los medios audiovisuales. El comienzo de la obra, lo marca un pequeño fragmento del programa televisivo de Joni, y posteriormente la cámara de video y el televisor se convertirán en aliados para llevar a cabo propuestas como la de acabar con la incapacidad de Max a permanecer encerrado en el baño, o  el juego de morirse los tres para evaluar sus vidas.

Joni.-… Coge papel ahora y dibuja un segmento rectilíneo de tiempo de vuestro recorrido y marca estos momentos cruciales… Un par de horas y ¡la cosa estará bajo control!

Max.-Perdona Joni… tengo que interrumpirte… Un par de horas… Por favor… Lo que pasa es que Leo tendría que conectar consigo mismo y olvidarse de Mari y de la sociedad. Tendría que concentrarse en sus sentimientos interiores que afectan a su vida y después, Leo, a lo mejor sabías qué tienes que priorizar y hasta cambiarías como persona… un par de horas…

Joni.-Es a través de la sociedad que entiendes tu propia persona.

Max.-No, sólo analizando tus propios pensamientos se puede llegar a entender la persona que eres.

Joni.-el colectivo es tu espejo.

Max.-los espejos tergiversan  

Maritza Núñez, (1958 Lima), obtuvo el grado de Master of Arts en 1986 en el Instituto Gnesin (Moscú). Su obra dramática consta de un total de 15 títulos: Niña de cera (1994), A la luz de la oscuridad (1999), Sueños de una tarde dominical (1999), premio Mª Teresa León de ese año, El libro de los Reyes (2006), Tango solo (2004), Ojos de tigre (2006) y Delirio (2006), entre otros. Sus obras han sido representadas en Finlandia, Estados Unidos, Nicaragua, España, Venezuela, Suecia, Bolivia, Japón, Chile y Perú.

Los malos tratos, la agresión y la violencia doméstica se reflejan en este texto construido en 19 escenas entremezclando en ellas diálogos dinámicos con monólogos que dibujan minuciosamente a los personajes o van encadenando el desarrollo de la trama.

Opta por mostrarnos una relación donde la comunicación parece imposible entre los géneros, a través de un protagonista que asumiendo los miles de años de herencia cultural, juega su rol masculino desde el más absoluto instinto animal y desarraigo familiar, al mismo tiempo que proclama e impone su autoridad y orden a la fuerza.

Los hijos se convierten en testigos de la imposibilidad de entendimiento, entre el padre y la madre, dejando traslucir en sus diálogos las secuelas de lo vivido. 

Las situaciones en ocasiones aproximan el texto al absurdo, sobre todo apoyándose en las intervenciones de la madre, vieja gloria en activo de la escena, que tan sólo mantiene monólogos en sus apariciones al hablar con un hijo que siempre elige estar duchándose cuando aparece ésta, o las intervenciones de Firs, un loro que en los apartes entabla un diálogo directo con el público opinando y valorando la conducta de los humanos que le rodean.

Transita por la crueldad y violencia verbal sin ningún tipo de adorno dramático, lo que se dice en la acción o se piensa resuena con una proximidad tan desnuda que más que conducirnos al drama nos traslada en ocasiones a un realismo crónico.

Ángel.-Me pone como una moto una buena pelea con mi mujer. Lo primero es gritarla, es como flirtear, la grito y ella ya está alerta, respira y habla nerviosa. Y su boca está para metérsela. Pero yo me aguanto, y ella se muerde los labios, y cuando se muerde los labios es como si me la mordiese, me excita la muy zorrilla. Yo soy el que manda en ese momento. Ella no se da cuenta de que ya la estoy haciendo mía, para después follármela como una señora, como un animal que se deja enseñar, como una puta a la que le ordeno lo que me sale de los cojones. Necesito saber que la tengo dominada, joder, no puedo evitarlo.  

 Rosa Briones 

 

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