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Reseñas de libros

Teatro erótico

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Autor del libro: Pierre Louÿs. (Edición y traducción de Lydia Vázquez)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2014. (Serie: Literatura Dramática, nº 87). 116 págs.

Provocador, erotómano y profundamente subversivo, Pierre Louÿs (1870-1925) fue, desde sus primeras publicaciones, uno de los escritores de mayor éxito en lengua francesa. La literatura de alto voltaje sexual de este belga afincado en Francia cosechó escándalos, éxitos, reprobación y aprecio, y no ha dejado de hacerlo hasta nuestros días. La poesía y la narrativa fueron sus ámbitos principales, en los que alcanzó fama con libros como Las Canciones de Bilitis,Las aventuras del rey Pausolo o el Manual de urbanidad para jovencitas, por citar sólo los más conocidos. Todos ellos con un denominador erótico que recorre un amplio arco temático: desde la lírica sáfica a la sátira social sobre las costumbres sexuales burguesas.

La creación literaria de Louÿs es brillante, culta, delicada y obscena. La sexualidad se enarbola como un principio inalienable de libertad absoluta, siguiendo los pasos de otros libertinos ilustres como el Marqués de Sade. Lydia Vázquez, traductora y editora del libro que comentamos, señala en su introducción que para Pierre Louÿs, el erotismo y la pornografía “son las caras de una misma moneda, que es la de la recreación de un imaginario sexual propio y que prima sobre todo lo demás”. Los límites de esos conceptos, de lo aceptable -lo erótico- y lo prohibido -lo pornográfico- vienen establecidos por una sociedad moralista que se asienta en los principios de la burguesía. Y a socavar sus normas dedicó este escritor su arte y su vida.

Louÿs, que gozó de la amistad entre otros de André Gide y Claude Debussy (quien adaptó musicalmente Las canciones de Bilitis, consolidando la consagración de su autor), dejó a su muerte una enorme cantidad de manuscritos, entre los que figuraba una pequeña parte de textos de carácter teatral. Lydia Vázquez ha recogido en este volumen casi toda su producción literariodramática, que participa, como no podía ser de otra forma, de las reconocibles características del resto de su creación literaria.

Tres obras de diferente extensión -Chicas, Granjeritas y El beso de paz- y de factura inconclusa, dos pequeños prólogos para “comedias eróticas” y un conjunto de notas agrupadas bajo el título Palabras, sin duda destinadas a servir de parlamentos en otras comedias, componen este libro presentado bajo el título de Teatro erótico. Y es posible que, guiados por tal denominación, quienes lo lean queden sorprendidos por el lenguaje y las situaciones francamente lascivas que Pierre Louÿs plantea en sus textos teatrales, absolutamente coherentes con sus otros escritos.

Encontramos en estas obras algunos temas recurrentes, como las relaciones lésbicas, que, como ya ocurriera en las Canciones de Bilitis, parecen adoptar un referente clásico. La particularidad es que, lejos de cualquier sublimación o deriva simbolista, las escenas que Louÿs muestra –no olvidemos que su objetivo sería la escenificación- se manifiestan con una divertida y ostensible procacidad que supera lo voluptuoso para entrar directamente en los turbulentos terrenos del fornicio abierto. “Louÿs no sólo recurre a la Antigüedad y a los siglos precedentes para inspirarse –apunta en el prólogo Lydia Vázquez-, sino también para caricaturizarlos, para recrearlos invirtiéndolos, pervirtiéndolos, provocando en el lector una risa que le ayuda a franquear los tabúes más sagrados”. Y a partir de ahí, nos adentra igualmente en los terrenos del incesto entre madre e hija, en la escatología, en la penetración femenina, en el hermafroditismo… Dispuesto a destrozar hasta el último bastión del pudor, Louÿs hace del diálogo y de las peripecias lúbricas un ariete devastador de cualquier convencionalismo sexual, que penetra tanto en los diferentes miembros de la familia burguesa como en las jóvenes y libres campesinas. Y por su parte, la traducción de Lydia Vázquez, rica y fielmente desvergonzada, sirve con plenitud la carga de su escabroso lenguaje.

Condenado al ostracismo o deleitado con una sola mano, he aquí un libro que, a buen seguro, no dejará indiferente a quien lo tome. En cualquier caso, buena prueba de la energía que contiene este turbador teatro del siempre incitante Pierre Louÿs.

 

Federico Martínez-Moll

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