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Reseñas de libros

La herida

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Autor del libro: Elena Belmonte.
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2016. (Serie: Literatura Dramática Iberoamericana nº 74). 120 págs.

Elena Belmonte elige como antesala de su texto, un verso de la poetisa estadounidense Emily  Dickinson que destila y encierra el contenido de la obra

“Hasta que mi vida entera entró en la herida”

A partir de ahí nos adentra de una manera vertiginosa en diálogos cargados de sentimientos y emociones contenidas, que nos anuncian la imposibilidad de compartir con el otro por miedo, hastío, cobardía, y la elección del silencio como arma menos dolorosa, pero no por ello menos destructiva.

Extrayendo lo esencial del lenguaje de situaciones cotidianas, La herida nos muestra desde sus primeros diálogos el complejo territorio de las relaciones familiares, donde cada frase construye un puente desde el que asomarse a la frustración, e incomunicación del presente de sus personajes.

Hasta el escenario elegido por Belmonte para el desarrollo de su trama, una casa solitaria situada a las afueras de la ciudad sin nada, ni nadie alrededor, contribuye a generar esa atmósfera de aislamiento, donde reproches, insatisfacción, silencio, anhelos, resuenan entre sus paredes  con mayor eco debido a la ausencia de vecindad, de testigos.

Agrupados en un doble cuarteto, el  familiar y el de forasteros sin nombre propio, los personajes de la pieza van haciendo su aparición paulatinamente dentro de una estructura dramática que no contiene ninguna división, y que transcurre en apenas unas  horas; es justamente ese breve espacio de tiempo el necesario para romper el silencio contenido de años, y permitir dibujar las premisas sobre las que se asienta el presente de cada uno de los miembros de la familiar y de manera más sutil y sugerida el futuro destructivo proveniente de los cuatro Forasteros.

Con la excusa de celebrar el cumpleaños del padre, Ada, ha convocado a sus dos hijos en casa, pero la irrupción inesperada de un personaje, Primer Forastero, en el seno familiar y las diferentes respuestas ante su llegada, son el detonante de la acción dramática, de inmediato hace que el desencuentro dentro de universo privado de madre e hija, pase a un segundo plano y se haga público, trasladando el foco a los recién llegados. La madre, encuentra en esta inesperada visita, una inmejorable ocasión para escapar de su hastío y vulgar cotidiano, al tiempo que un nuevo escaparate en el que mostrar su otoñal belleza y sus grandes dotes de anfitriona. La joven Emma, por el contrario, se alejará aún más de su progenitora y comenzará a generar una sospecha y desconfianza inversamente proporcional a la amabilidad materna ante los visitantes.

La aparición en escena del padre, inmerso en su peculiar mundo en el que “construye miniaturas y sueña en grande” no ayuda mucho a resolver el desasosiego de la hija, con quien se verá, inmerso por lo extraño de la situación, en un tenso diálogo ante su incapacidad de comunicar  sus sentimientos; la llegada de Henry, hijo modelo para Ada, recientemente abandonado por su esposa, con serias dificultades para hacerse escuchar y expresar  sentimientos tanto dentro, como fuera del núcleo familiar,  encontrará gracias a la caos provocado, el valor necesario para compartir su oculta realidad.

Destinados a realizar una misión secreta, que repercutirá sobre toda la humanidad, los Cuatro forasteros, que han ido llegando a caballo desde los cuatro puntos cardinales, manifiestan una identidad diferenciada con esos otro cuatro jinetes  de la apocalipsis, que aparecen en  el nuevo testamento, aunque bien podríamos considerarles la versión contemporánea o evolución en el tiempo, sin embargo en lo que sí coinciden, es en atribuirse su carácter apocalíptico. De ellos prácticamente  es el Primer Forastero el único en tomar voz en el texto, el resto quedan convertidos prácticamente en trazos de alegorías.

Los cuatro personajes de la familia, dibujados con precisión en las acotaciones, también se nos muestran escrupulosamente en sus intervenciones hablando de ellos mismos, de la gran distancia existente entre lo que desearon  y lo que obtuvieron, o entre quienes son  y quienes realmente les hubiera  gustado ser, pero siempre condenados a formar parte de esa familia y a buscar el amor fuera por la imposibilidad de encontrarlo dentro.  

Ada.- Al día siguiente de casarme contigo, yo me habría marchado a una gran ciudad,   llena de ruido. Habría entrado en cualquier sala de música y habría bailado hasta el amanecer. Y después me habría acostado con un hombre más feo que tu…

Emma.- ¡Recuerdo perfectamente aquella noche, madre, viniste tres minutos, me prestaste un pañuelo para que me sonara los mocos y te fuiste a dormir porque habías tenido un día muy ajetreado preparando bolitas de patata para Henry! ¡Henry, tu niño adorable!…

Henry.- Me he pasado la vida escuchándote a ti, escuchando a Emma, escuchando a mi secretaria, escuchando a mi mujer y ahora escuchando a mi hija!... solo quería sentarme en el borde de una cama y que una de vosotras, por una vez en la vida, me escuchase. Estaba tan poco acostumbrado que no sabía por dónde empezar. Se me hacía raro que el protagonista fuera yo.

Toni.- A veces uno se pregunta qué hacer con su herida, pero es mentira, lo que uno se pregunta es qué hacer si un día la herida desaparece. Porque entonces, habría que hacer algo, algo de verdad

Entre diálogos fluidos, acompañados por acotaciones de acción, de estados de ánimo o emociones,  la autora introduce pausas y silencios, escritos en mayúsculas, para romper el ritmo y propiciar mayor tensión dramática, también nos encontramos con pequeños  monólogos de explosión dentro de la pieza.

A pesar de lo árido de la temática, de la obra emerge una cierta urdimbre poética tanto en imágenes como en expresiones de los personajes, estas sobre todo aparecen protagonizadas por, o en boca del padre. También podemos apreciar un toque de ironía, sarcasmo y  absurdo  que  aparecen como recursos de evasión y compensación.

Toni.-… el viento, el olor del viento, las estrellas por la noche, todos esos ruidos misteriosos que trae el frío… ¿Ustedes se han dado cuenta de que el frío suena?

En definitiva La herida, nos invita a transitar un territorio de sentimientos universales, al tiempo que nos desvela ejercicios de supervivencia ligados a esa incapacidad de vivir sin amor o aquello que una vez sentimos o pensamos podía soportar nuestra existencia, y…

Primer Forastero.-… y ahora si me admiten un consejo: dejen de discutir y disfruten del poco tiempo que les queda. 

Rosa Briones

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