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Reseñas de libros

Breve apología del caos por exceso de testosterona en las calles de Manhattan.

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Autor del libro: Sanguinetti, Santiago.
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2017. (Serie: Literatura Dramática Iberoamericana, nº 78). 166 págs.

Desde hace unos años, las Publicaciones de la ADE vienen ofreciendo un conjunto de de interesantes textos de la dramaturgia uruguaya contemporánea. Desde autores de generaciones veteranas como Dino Armas o Álvaro Malmierca a creadoras de pujanza más reciente como Estela Golovchenko y Marianella Morena. Ahora le llega el turno a uno de los dramaturgos jóvenes y más internacionales del panorama uruguayo actual, Santiago Sanguinetti, nacido en 1985.

La obra que ahora se publica forma parte de su “Trilogía de la revolución”, que ha venido estrenando con gran éxito en los últimos años, y que está integrada por Argumento contra la existencia de vida inteligente en el Cono Sur, Sobre la teoría del eterno retorno aplicada de la Revolución en el Caribe y esta Breve apología del caos por exceso de testosterona en las calles de Manhattan. A ellas, el pasado 2016 añadió, a modo de estrambote, El gato de Schrödinger, representada en la Comedia Nacional de Uruguay con enorme repercusión de público.

Tras este largo e insólito título (entonado con los restantes de la trilogía), en el que se combinan elementos filosóficos, sociales, políticos y hasta fisiológicos, el lector avezado tal vez adivine un tono de comedia que no verá defraudado una vez decida adentrarse en sus páginas. Aunque sin duda, sus expectativas navegarán desde la sorpresa al desconcierto al ir descubriendo el intrincado argumento que la sustenta.

Cuatro personajes encerrados en un apartamento de Manhattan esperan el momento de llevar a cabo un enrevesado plan. Benjamín, su abuelo Nicolás y su novia Belén han llegado a Estados Unidos y se alojan en casa de su amigo Richard con la intención de alterar una investigación sobre genética y agresividad en los gorilas de espalda plateada que se desarrolla en la Universidad de Columbia. Su objetivo es robar el ADN y transformarlo en un virus que aumente la cantidad de testosterona y altere el comportamiento de los seres humanos, volviéndolos extremadamente violentos y compulsivamente sexuales. La epidemia, que propagarán a través del contacto con la pintura roja de las latas de Coca-cola, acabará con el sistema capitalista y permitirá la construcción de una sociedad ideal. Hasta aquí, el plan. Pero la realidad se irá desenvolviendo por derroteros que no habían previsto, y el caos llegará hasta ellos antes de lo que esperan.

Como se puede suponer a partir de esta trama, el humor en la construcción de los personajes, diálogos y situaciones de Breve apología del caos… alcanza momentos delirantes, impregnados siempre de una mordaz ironía hacia los planteamientos que impulsan a los cuatro protagonistas de esta historia. Pero su jocosa y enervada peripecia trasciende la mera diversión, para indagar en actitudes inconsistentes que, desde posiciones ilusorias o anquilosadas, creen poder revolucionar el sistema actual.

“Me interesa lo político como a un virus le interesa forzosamente la epidemia”. Con este epígrafe, perteneciente al filósofo y ensayista español Paul B. Preciado en su libro Testo yonqui, encabeza Santiago Sanguinetti su texto teatral. Y el enunciado resulta altamente significativo para entender el propósito que anima al autor, que invita a hacer de la cuestión política un elemento de debate, en la búsqueda de alternativas de cambio.   

Sanguinetti recurre a una situación de huis clos y a una estructura dramática única que evoluciona por los enfrentamientos de los enclaustrados, punteada con los acontecimientos que se suceden en el exterior: El anunciado caos –destrucción o nuevo orden– que, de manera significativa, irrumpe en el apartamento con el oscuro final.

Por otra parte, desboca las contradicciones de los personajes desde una visión rayana en lo sarcástico, yuxtaponiendo planos de la realidad social con discursos “posmodernos” y tradiciones del pensamiento clásico revolucionario. Así, por ejemplo, Nicolás explica el concepto de revolución permanente con un tablero y fichas del juego de mesa “War”, o discute con Benjamín sobre Trotsky mientras ambos no pueden dejar de beber Coca-cola de manera compulsiva. Según la cita del propio Sanguinetti, que recoge María Esther Burgueño en el clarificador prólogo, “la yuxtaposición de elementos disonantes hace que los elementos presentados multipliquen sus sentidos”.

Arrebatados, desquiciados y encerrados en el corazón del capitalismo con intención de hacerlo explotar, los personajes de Sanguinetti ponen de manifiesto inconsecuencias y disfuncionalidades de la condición humana. Y en este argumento de comedia negra, se revelan como víctimas inconscientes de un mundo de alienación, alimentado también por ellos mismos.

 

Federico Martínez-Moll

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