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Reseñas de libros

Entre la cruz y el diablo / Al margen de la ciudad

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Autor del libro: Halma Angélico. (Edición de Ivana Rota)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2007. (Serie: Literatura dramática iberoamericana, nº 55). 207 págs.

Al publicar estas dos piezas de Halma Angélico (pseudónimo de Mª Francisca Clar Margarit), la ADE rescata de un olvido injusto, como ya hizo anteriormente con otra obra suya titulada Ak y la humanidad en el 2001 (en el volumen nº 33 de la serie literatura dramática iberoamericana), parte de la interesante labor teatral de esta autora de la primera mitad del siglo XX comprometida cultural, política y socialmente con su tiempo. Su posicionamiento respecto al papel intelectual y al grado de emancipación que la mujer debe alcanzar en la sociedad es claro, contundente y sorprendentemente avanzado para la época. Eso sí, siempre respetando los límites impuestos por sus firmes creencias religiosas. Y no duda en transmitir estas ideas mediante su teatro, ya que lo considera “la más potente fuerza educadora y la más eficaz escuela para intuir el ánimo de la multitud  expectante” (p. 16).

Entre la cruz y el diablo es la reescritura de una obra anterior: Los caminos de la vida. La acción se sitúa en un convento dedicado a recoger mujeres “descarriadas” y nos presenta una serie de tipos femeninos de religiosas y laicas para ensalzar los valores cristianos, la solidaridad, la camadería y el apoyo entre mujeres ante la sociedad patriarcal dominante (sólo aparece brevemente un personaje masculino), y la educación como único medio para lograr la ansiada independencia de la mujer. Lo que Halma Angélico pretende con este texto, tal y como ella misma declara en La Voz,del 11 de junio de 1932, antes del estreno, es pintar escenas que al trasladarlas al proscenio “tienen el valor de cuadros, no el de alegatos más o menos cargados de sectarismo en un sentido o en otro.” (p.19), ofreciendo una realidad bastante común de las posibilidades que existían en ese momento para la mujer fuera del universo masculino.

Mucho más atrevido es el otro texto que se publica en este volumen, Al margen de la ciudad, en el que se plantea como tema el conflicto interno de una mujer, Elena, que se debate entre el respeto “debido”, por la educación moral y religiosa que le han transmitido, a su marido y el deseo que le provoca su cuñado, a quién realmente ama. Halma Angélico muestra sin tapujos la pasión que puede llegar a sentir una mujer y de qué manera influye la educación que ha recibido en su comportamiento. Para ello contrapone a Elena y Alidra, una bella joven trotamundos sin ataduras de ningún tipo, que a pesar de sus diferencias acabarán no siendo tan distintas sobre todo por su condición de mujer y por los principios morales que acaban compartiendo frente a los del mundo masculino que les rodea:

Elena.-Y con todo, siempre habremos de ser muy diferentes…

Alidra.-No lo creas. Por fuera, en la forma de manifestar nuestros sentimientos. En el fondo igual. Sólo existe una diferencia: yo digo siempre las cosas como las siento; tú te las callas. Para eso “has aprendido más”. Pero sintiendo eres igual que yo sin saber nada.

El personaje de Alidra termina representando el “ideal”: la mujer libre para decidir por ella misma lo que quiere o no hacer con su vida y capaz de realizarlo, incluso el hecho de ser madre. Pensamiento que hoy en día, en nuestro prometedor siglo XXI, podríamos considerar obsoleto, a pesar de que en la actualidad miles de mujeres son prostituidas, maltratadas e incluso tratadas como criminales por el derecho que ejercen al decidir sobre su propio cuerpo.

La lectura de estas dos obras de Halma Angélico ha supuesto para mí un grato descubrimiento, no sólo por la osada defensa que llevan implícita de la liberación femenina, sino por ofrecer otra visión, la femenina, a la que no estamos acostumbrados, del panorama cultural y social de comienzos del siglo XX.

 Inmaculada de Juan

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