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Reseñas de libros

Olvida los tambores / Los Comuneros

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Autor del libro: Ana Diosdado. (Edición de Rosa de Diego)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2007. (Serie: Literatura dramática iberoamericana, nº 52). 312 págs.

Recoge este volumen publicado por la ADE dos de las primeras obras escritas por Ana Diosdado, Olvida los tambores y Si hubiese buen señor (Los Comuneros). Con la primera, la escritora se dio a conocer en los albores de los años setenta a la par que alcanzó casi quinientas representaciones; con la segunda, estrenada al filo del final de la dictadura, rubricó un éxito, que prácticamente ha seguido a todas las puestas en escena de la dramaturga hasta las puertas de 2000.

Las dos obras son de corte muy distinto, Olvida los tambores resulta más representativa de lo que después desarrolló a lo largo de su trayectoria teatral, mientras que con Los Comuneros realizaba una incursión en el teatro histórico, como en esos años lo hacía Buero Vallejo, con la finalidad de esconder la crítica sociopolítica en los comportamientos y situaciones creadas por los personajes. Pero, si el argumento y el género de ambas obras está muy separado, no sucede lo mismo con la intención de Diosdado, presente en las comedias de este volumen como en el resto de su tarea dramática: subir al escenario la realidad del momento.

Olvida los tambores enfrenta en escena dos concepciones de la vida, encarnadas por dos hermanas: una casada según los cánones y la otra que mantiene una conducta más contradictoria con el estilo de la vida del momento; sin embargo, la realidad no es la que parece y Diosdado denuncia la hipocresía social y la imposición de normas estrictas que anulan la vitalidad de las personas. Este espejo de la sociedad de los inicios de los años setenta se refleja en el marco de unos personajes que poseen dos cualidades importantes: son seres vivos, reales y, por ello, capaces de mover la acción dramática.

La agilidad de la comedia y el modo de conducir la acción permiten crear múltiples situaciones que cubren un amplio arco que se extiende desde la hilaridad hasta el dramatismo, que la autora dosifica para que el interés se mantenga a lo largo de la representación. Diosdado se muestra en Olvida los tambores minuciosa en la escritura de las acotaciones, tanto para describir la escenografía y vestuario como para apoyar con sus comentarios las acciones interiores de sus personajes. El lenguaje, rico y contenido, mantiene, pese al trascurso de más de treinta años, una frescura que garantiza la actualidad.

En Si hubiese buen señor (Los Comuneros) traslada la acción a 1520 y la desarrolla en diferentes lugares de Castilla, donde se levantaron los Comuneros contra el rey y, aunque estrenada en 1974, es la primera obra escrita por Diosdado, según refiere Rosa de Diego en el excelente preámbulo que precede la edición. Debajo de la historia de este episodio de Bravo, Padilla y Maldonado late una crítica al uso del poder de forma despótica y en contra de la voluntad del pueblo.

Más allá de la denuncia escondida tras este episodio histórico, resulta interesante la visión de la escritora sobre Carlos V, que construye tras dos personajes diferentes, un muchacho y un hombre, que representan dos etapas diferentes de la vida que enfrenta con acierto dramático (dos visiones frente al mismo hecho). Destacar este doble personaje es, en mi opinión, el punto clave para que el drama no pierda fuerza en medio de la descripción fragmentaria de un conjunto de episodios del ayer, recogidos y recreados a gusto de Disonado, sin traicionar la realidad histórica.

Junto al interés bibliográfico a la hora de rescatar Los Comuneros y el valor de la relectura del texto, esta obra, estrenada en el Teatro Nacional María Guerrero, ilustra un tipo de teatro complejo por el número de escenas y por el elevado número de actores que se estrenaba en los años setenta, con el respaldo de mucho público. La introducción que precede enmarca la obra de Diosdado en el teatro español y analiza con detalle y profundidad las dos obras recogidas.

 José Gabriel Antuñano

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