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Reseñas de libros

La mayoría de los suicidios ocurre en domingo / Hombres al borde de un ataque de nervios

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Autor del libro: Anna Burzynska. (Traducción de Joanna Bielak y Xavier Farré)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2007. (Serie: Literatura dramática, nº 70). 208 págs.

Subrayan Mateusz Borowski y Malgorzata Sugiera, en su extensa y detallada introducción a este volumen, que las dos obras contenidas en él tienen un claro referente social e histórico: los cambios producidos en Polonia tras los sucesos de 1989, que dieron lugar a una rápida y brusca incorporación de elementos procedentes del capitalismo tardío y que produjeron en buena parte de la generación de los profesionales treintañeros del país una no menos brusca mimetización de los comportamientos asignados a los "hiperejecutivos" occidentales, con el arribismo social, el dinero y el sexo como trinidad dominante.

Sin embargo, una vez realizada esta constatación, nada le resulta localista, ajeno, peculiar o lejano al lector de estas dos piezas. Y no sólo porque los comportamientos desmenuzados en ellas nos resulten plenamente familiares en el actual contexto de globalización, sino porque los recursos teatrales puestos en práctica en ellas para desmenuzarlos tienen también una pertinencia general que rebasa ampliamente las fronteras nacionales, incluida la de los Pirineos.

Ciertamente, una lectura banal o superficial de estos textos podría desembocar en puestas en escena de corte costumbrista, casi al estilo de "loquesea-punto-com". Pero, en realidad, tal lectura no está autorizada en ninguna de ellas. Hay en las dos un inteligente y sutil recurso metateatral que les da una densidad y un interés especiales.

En este caso, la metateatralidad no surge de proponer la escenificación de un "teatro dentro del teatro", en la que los actores fingen realizar una puesta en escena sobre el propio escenario, sino de la visualización de que las relaciones interpersonales de estos "hiperejecutivos" se sostienen casi exclusivamente sobre la continua escenificación de una impostación de papeles sociales realizada con recursos genuinamente teatrales. Dicho de otra forma, la metateatralidad propuesta por Anna Burzynska no consiste en hacer "teatro dentro del teatro" para realizar una reflexión sobre una determinada realidad social, sino en desvelar que esa determinada realidad social se sustenta únicamente en el ejercicio de un continuo juego de representación (casi) teatral.

Así, en La mayoría de los suicidios ocurre en domingo, Klara y Nikodem, tras confesarse mutuamente que sus respectivas vidas "hiperejecutivas" han estado fundadas en un continuo ejercicio de impostación, tratan de darles continuidad mediante nuevos ejercicios de representación una vez que ese fingimiento ya no es posible, puesto que han sido despedidos de sus respectivos trabajos. Y es su propia incapacidad para hacer que estas nuevas representaciones sustituyan eficazmente a la representación inicial lo que les aboca al suicidio... o a la mera representación de un suicidio. Tanto da una cosa como la otra: una vez desvelado el fingimiento y su imposible continuidad, si no mueren como personas, mueren sin duda como personajes.

En cuanto a Kris, Aleks, Mateo y Art en Hombres al borde de un ataque de nervios -ojo: el título no es fruto de una traducción dudosamente ingeniosa, sino de que la autora lo eligió expresamente como parodia voluntaria del film de Almodóvar-, no hacen sino escenificar una serie de juegos a lo largo de la pieza que desembocan en su aniquilación como personajes una vez que han mostrado, a través de ellos, su incapacidad de tener vida propia. El exagerado trazo con el que está inicialmente retratados, que quizá sorprenda y repulse a quien haga una lectura costumbrista de la pieza, queda plenamente justificado al final, en un atractivo efecto escénico que obliga a una reinterpretación "ex post" de todo lo leído, cuando la autora sugiere que la estructura de la pieza debe más a los juegos de "play station" que a las obras del teatro naturalista.

Piezas muy cerebrales, construidas sobre la base de estructuras de efectos muy cuidadas y "honestas"  -no hay sorpresas que no hayan sido anteriormente sugeridas-, se inscriben en una tendencia realista que, como antes se ha señalado, elude muy voluntariamente la tentación costumbrista para proponer, según subrayan los autores de la introducción, una mayor participación intelectual del espectador potencial en el desvelamiento de su sentido.

 

            Alberto Fernández Torres

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