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Reseñas de libros

Avaricia

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Autor del libro: Montoriol, Carme. (Edición de Jesús Rubio y traducción de Carme Alerm)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2005. (Serie: Literatura Dramática Iberoamericana, nº 44). 126 págs.

Sorprende el perfil biográfico que Jesús Rubio, autor de la edición, traza de Carme Montoriol (1893-1966) en el prólogo de Avaricia. Rubio en las primeras líneas la presenta como “una escritora teatral femenina en unos tiempos de profundo cambio social y zozobras”, para desarrollar en los siguientes párrafos una sucinta e ilustrativa biografía, que incide en las facetas culturales desempeñadas por Montoriol. En los años veinte, despliega una intensa actividad musical, hasta que los conciertos se remplazan por una dedicación plena a la literatura. Poeta y traductora de Upton Sinclair (No passaran (Una història del setge de Madrid)), de los sonetos y de algunas comedias de Shakespeare (Cimbel.li y La nit de reis o el que vulgueu), publicó un libro de cuentos y una novela Teresa o la vida amorosa d’una dona, 1932, que fue saludada en la prensa de Barcelona con satisfacción al tratarse de una extensa novela escrita en catalán, por lo que muchos se felicitaban por cuanto suponía de madurez de la lengua y con cierta decepción porque los contenidos, como también les ocurría a otros colegas, no terminaban de despegarse de lo que un crítico en La Vanguardia definió como sabor de cocina casera.

El prólogo se completa con otros aspectos de interés: la petición continua de Montoriol a favor de la igualdad en la educación y trato entre hombres y mujeres, atestiguado tanto por su activa participación en foros culturales como con su incorporación a la vida laboral; la noticia de la publicación de un poemario con la poesía japonesa como punto de referencia, una cuestión que aboceta la interesante presencia de la cultura de Extremo Oriente en la Barcelona de los años treinta (la pintura, la xilografía, la poesía practicada por otros creadores catalanes hablan de este interés); y la trilogía de obras dramáticas estrenadas por Carme Montoriol: en 1933, L’abisme, L’Huraca en 1935 y un año después Avaricia. Rubio Jiménez se detiene en el análisis de esta trilogía, las enmarca en el contexto teatral de la época y escribe con su estudio, breve y lúcido, una página necesaria del teatro catalán.

La Colección Literatura Dramática Iberoamericana de la ADE recoge Avaricia, una pieza cuyo título marca el tema, que Montoriol desarrolla con una historia que recoge cómo el dinero se convierte en el eje de toda relación, destroza una familia y envilece, cuestión esta última mostrada en un epílogo que dejo descubrir al lector. El drama, con muchas posibilidades y escrito con intención, crítica a la burguesía catalana y describe la sumisión femenina, pero su fuerza se diluye por una estructura dramática y un estilo, muy próximo a otras obras teatrales de la época. El Benavente melodramático se cuela en Avaricia por cada escena (por lo que dicen, las situaciones o las acciones), así como ese lenguaje literario, hoy artificial y ampuloso, pero entonces tan del gusto de los espectadores por rotundo.

La concepción, la estructura dramática y los personajes ahogan algunas de las buenas intenciones de Avaricia, reflejadas estas últimas en la ruptura de los dos hijos con el padre y en la posición ligeramente crítica de la nuera. Así la estilización en la construcción de los personajes obliga a Montoriol a escribir largos parlamentos justificativos de conductas o acotaciones, con largas indicaciones que no se deducen de los diálogos y que, en ocasiones, son hasta contradictorias. Estos y otros inconvenientes se encuentran en este drama, muy en línea con ese teatro añejo español estrenado en los años treinta, que escrito desde una posición ideológica o su contraria, delataba formas de hacer decimonónicas y viciadas. Los Pirineos se levantaban como una barrera infranqueable a toda renovación que, caso de producirse a través de algunos textos o traducciones, el público se encargaba de ahogar.

 José Gabriel Antuñano

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