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Reseñas de libros

Cuarteto para cuatro actores / Ensayos para siete

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Autor del libro: Schaeffer, Boguslaw. (Traducción de Jaroslaw Bielski y Maxi Rodríguez)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2005. (Serie: Literatura Dramática, nº 66). 127 págs.

En colaboración con la Embajada de Polonia en Madrid llegan hasta nosotros estos dos textos de Schaeffer, en la adaptación y versión española que de ellos realizaron Jaroslaw Bielski y Maxi Rodríguez.

Como bien apunta María Debicz, encargada de hacer la introducción a la publicación, a Shaeffer, músico-dramaturgo nacido en 1929, no parece interesarle contar o crear tramas, sino mostrar al actor en el mismo proceso de la creación... Los personajes de sus obras surgen de la nada y desaparecen, reciben temas y juegan a interpretarlos. Así lo ponen de manifiesto estos dos textos pertenecientes a diferentes periodos de su creación dramática. Cuarteto... vinculado a la primera época creativa, encierra en su composición y estructura, la preocupación de Shaeffer por investigar las posibilidades creativas del binomio teatro-música. Por otro lado Ensayos..., se enmarca en su último periodo, que precedido por una segunda etapa de incursión en el  teatro normal, le lanza de nuevo a ahondar en su universo teatral.

Shaeffer nos plantea en estos dos textos, otra forma de acercarnos al hecho creativo teatral, otra forma de concebir e investigar el teatro (diametralmente opuesta al método interpretativo de Stanislawski) en el cual podemos ver algún reflejo de las vanguardias teatrales y el absurdo.

Cuarteto para cuatro actores nos sitúa en un espacio indefinido donde se expresa, se habla y canta sin obedecer a pautas lógicas o argumentales. Las 25 escenas que conforman esta partitura teatral, conviven entre lo milimétricamente medido y el desarrollo libre. Dentro de ellas nos encontramos con: imágenes estáticas que cantan (1min), pautas rítmicas realizadas con piedras (1 min.), ruidos, respiraciones y silbidos (40 seg.), la realización de crucigramas leídos en voz alta (2min), propuestas de acciones como la de buscarse en los  bolsillos (40 seg.) o  escenas como Os voy a contar donde parece imposible el diálogo...

 A.- Os voy a contar lo que me ha pasado hoy. Esta mañana miro por la ventana...

M.- A mí me sucedió algo mucho mejor. Salgo por la mañana del garaje, tuerzo a la izquierda y... ¿qué es lo que veo?...

J.- !Eso no es nada! Estoy en la cama con una tía que acabo de conocer, estoy en su casa y de repente se abre la puerta...

Z.- Sí, sí. Nunca sabes lo que te puede pasar. Pero eso está muy bien. Si no hubiera sorpresas, entonces ¿de qué hablaríamos?...

 El tiempo fragmentado, los diálogos o acciones que se justifican por sí mismas, lo que ocurre o aparece, es, y punto. Los personajes están liberados de los por qué, no sienten la necesidad de justificar absolutamente nada. Todo parece fruto de una improvisación en la que los actores parecen poder transitar cualquier idea y construir cualquier espacio teatral a partir del trabajo interpretativo.

Ensayos para siete comienza con un diálogo abierto con el público, a través del cual se hace una exposición de lo que es el teatro y de lo que debe tratar, puesto en boca de un Director incapaz de recordar el nombre del autor de la obra que se está representando:

 Director.- ¿Por qué teatro? ¿Para qué teatro? ¿Teatro de qué?... ¿el contenido del teatro tiene que ver con la vida o con el propio teatro? No sé... no sé si entienden lo que quiero decir. Verán para mí el único contenido del teatro debe ser el teatro en sí. Pienso que el teatro no debe hacerse para contar algo que ha ocurrido de verdad. Los sucesos reales se explican -o no se explican- por sí solos. El teatro está para contar la verdad sobre el propio teatro... 

Durante XIV escenas los siete personajes: Director, Actrices: A, B, C, y Actores: A, B, C, nos introducen en el juego del teatro dentro del teatro, al mismo tiempo que desarrollan situaciones dispares, que propician un variado trabajo de convención y transformación actoral a través, por ejemplo, del diálogo de tres mujeres -una de ellas profesora pervertidora de infantes- sobre niños prodigio o unos viejitos ojeando fotos pornográficas para elegir la que deberá ir en el calendario... También plantean al público asistente a la representación la posibilidad de opinar y elegir el desarrollo de la obra teatral, o le hacen partícipe, desde el rol de actores, de sus ideas sobre la interpretación, su aversión a la figura del director o su compasión por el pobre actor que lo interpreta.

Ensayos... parece encerrar las premisas teatrales que constituyen la idea de interpretación que Schaeffer defiende en su escritura.

 Director.- ...En uno de los teatros en que trabajé anteriormente, había un actor que siempre decía: Apara mí los ensayos tienen más importancia que el propio espectáculo. Ensayando experimento cosas acerca de mí mismo. Sin embargo, cuando actúo sólo estoy preocupado de si me falla la memoria o si estoy en mi papel...

..¿Qué significa ensayar? Nerviosos y llenos de ansiedad nos adentramos en un trabajo que a la fuerza, tiene que salir bien...

 No carece el texto de guiños y críticas a otras formas de ensayar y hacer teatro:

 Director.- Tú te pondrás aquí, y tú, por ejemplo, aquí. ¡Venga!

o

Actor.- Ahora las nuevas tendencias van en otra dirección. Básicamente, se trata de que cuando actúas no lo vives interiormente y cuando lo vives interiormente no actúas. ¿Entiendes?

o

Director.- ... ¿Sabes tú a caso como era Brecht?: confuso, turbio. Decía: AEl teatro se hace encima del escenario...

... En la representación hay que revelar al autor, destapar sus ideas y no hacerle parecer confuso; hay que acercarlo al público y no presentarlo con lejanía y frialdad.

 Entre medias las actrices hablan de sus propios sueños, los actores alardean de su virtuosismo interpretativo. Se analiza  por qué el público ya no acude a los teatros. Se rompen o suspenden  las escenas a través de cambios súbitos de rol, en los que el personaje pasa a ser actor o viceversa. Se contradice y corrige al autor, en diálogos fluidos que vertiginosamente transitan de uno a otro plano de ficción teatral. Después de una serie de firmes y justificadas declaraciones de por qué abandonar el teatro, la pieza acaba con la muerte progresiva de cada uno de los actores sobre el escenario.

 Director.- ...Agonizo, sucumbo sin remedio, muero, ¡Voy tras vosotros! -córrete un poco- ¡Voy tras vosotros grandes actores que nunca fuisteis capaces de mentir! Hacedme un sitio jolín... (Ah, me muero! )Y esto tan duro qué es? Ah, la llave... (Muere) (Pausa. Oscuro. el director se levanta en primer lugar, se sacude el polvo y habla al público) Perdón, mañana el ensayo a la misma hora. Gracias.

Sin lugar a dudas el humor habita también estos dos textos de Schaeffer que además de ofrecer una interesante reflexión sobre el hecho teatral en su totalidad, ofrece la posibilidad de realizar un no siempre usual ejercicio interpretativo.

            Rosa Briones

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