Volver al listado de reseñas

Reseñas de libros

Directoras en la Historia del Teatro Español 1550-2002. Volumen I

Ver la ficha de la publicación

Autor del libro: AA.VV.
Madrid: Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 2003. (Serie: Teoría y Práctica del Teatro, nº 21). 1224 págs.

Ahora que se anuncian, por fin, tiempos de paridad, llega oportunamente a las librerías un trabajo de investigación que constituye en sí mismo una valiosa fuente documental, sin cuyas aportaciones cualquier historia del teatro español resultará a todas luces incompleta. Ciertamente, en el análisis crítico de la escena española, son muchas aún las zonas apenas transitadas por los estudiosos o que lo han sido de una manera que conviene revisar con nuevas perspectivas críticas y metodológicas, según nos han enseñado importantes ensayos publicados en los últimos años por diferentes equipos de investigación españoles o extranjeros; pero, sin duda, el análisis de la extraordinaria aportación de las mujeres para configurar lo que ha sido y es la Historia del Teatro español es uno de los que se deben acometer de manera apremiante y exhaustiva, a pesar de que ya contamos con excelentes monografías como la realizada por Pilar Nieva de la Paz, Autoras dramáticas españolas entre 1918 y 1936, o la publicada posteriormente por otro equipo de investigación también dirigido, como ocurre con el volumen que reseñamos, por Juan Antonio Hormigón, Autoras en la Historia del Teatro español (1500-2000). Del mismo modo, podríamos citar aquí diversos ensayos que se han encargado de poner de relieve el trabajo de algunas actrices, como sería el caso de Margarita Xirgu y las monografías que le dedicaron Antonina Rodrigo y Mari Carmen Gil, o del más reciente trabajo, Autoras y actrices en la historia del teatro español, editado por Luciano García Lorenzo.

De entre los aspectos menos estudiados hasta hace relativamente pocos años, destacamos el de la Dirección de Escena en España, que sólo de un tiempo a esta parte parece haber despertado el interés de los investigadores. Así, tras reconocer la existencia de directores de escena en España desde finales del siglo XIX, no siempre admitida, en los últimos años se han publicado varios libros y artículos dedicados a desvelar la importancia que tuvieron en el desempeño de esta actividad algunos creadores como Adrià Gual, Gregorio Martínez Sierra, Federico García Lorca, Cipriano Rivas Cherif, Cayetano Luca de Tena, Luis Escobar, José Luis Alonso o José Tamayo. Se trata, a todas luces, de una relación incompleta en la que falta, además de incluir otros nombres de directores y directoras de escena, ocuparse de precisar de forma sistemática cuáles han sido las claves que han perfilado su trabajo y en qué medida sus aportaciones deben valorarse para conocer de manera rigurosa los caminos por los que ha transitado la Historia de la Dirección de Escena en España. No obstante, resultaba obvio reconocer que, en el caso de las mujeres, una tarea prioritaria consistía en señalar, al menos, los nombres de aquellas creadoras cuya contribución a la actividad de la dirección escénica resulta incuestionable, pues incluso su existencia o reconocimiento como directoras permanece todavía oculto para la crítica y, por ello, el estudio de la contribución de las mujeres a la Historia de la Dirección de Escena en España es un territorio prácticamente ignoto.

Así, disponemos ya de este primer volumen imprescindible para abordar de forma sistemática el estudio de una parcela tan importante como es la de la Dirección de Escena en España, ya que nos ofrece, en sus más de mil doscientas páginas una extensa nómina de protodirectoras y de directoras de escena, que viene acompañada de abundante documentación acerca del trabajo que realizaron la mayoría de ellas. Antes de seguir adelante, nos parece oportuno señalar que el término protodirectoras no es en modo alguno peyorativo, pues, como señala Juan Antonio Hormigón, el director de la investigación, “al igual que sucede en el caso de sus colegas varones, entendimos como protodirectoras a aquellas mujeres que ejercieron las funciones de directoras de escena escondidas en los pliegues de otra profesión catalogada y diferente”.

El volumen se abre con una introducción firmada por el director del proyecto en la que sitúa con precisión el interés y la necesidad de acometer este trabajo y explica cuáles han sido las líneas maestras de la investigación, al tiempo que reconoce la valiosa contribución de los miembros del equipo de colaboradores que también participan en ella. Este trabajo pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de acometer este tipo de empresas mediante grupos de investigación en los que participen colaboradores con un diferente grado de experiencia, pero que puedan aunar sus esfuerzos para producir resultados tan interesantes como el que ahora reseñamos.

Así, la introducción viene acompañada de sendos capítulos teóricos, “Protodirectoras en la Historia del Teatro Español” y “Las Mujeres en la Dirección de Escena desde 1900 a 1975”, que llevan las firmas de Fernando Doménech y de Eduardo Pérez-Rasilla, respectivamente. Ambos críticos, responsables de numerosas ediciones y monografías sobre el Teatro español, nos ofrecen interesantes datos acerca de la presencia femenina en la Dirección de Escena al tiempo que abren diferentes vías de estudio todavía pendientes de realización en este campo, como sería el caso del estudio de la actividad teatral en los conventos y, más propiamente, la tarea desempeñada por las monjas, de cuya labor nos habla Fernando Doménech, o el estudio sistemático del trabajo realizado a lo largo del siglo XX por una extensa nómina en la que podemos señalar, a modo de ejemplo, los nombres de María Teresa León, Pilar Valderrama, Pura Maórtua de Ucelay, Ana Mariscal, Carmen Troitiño, Natalia Silva, Pilar Miró y tantas otras, según nos indica Eduardo Pérez-Rasilla. En nuestra opinión, estos dos interesantes capítulos deberían abrir el volumen, lo que ayudaría a precisar mejor el resto de los apartados que lo conforman.

Por lo que a estos se refiere, nos encontramos con una monumental labor de documentación que ha dado como resultado un “Catálogo de Protodirectoras” que arroja la nada desdeñable cifra de setenta nombres, entre los que se incluyen algunos tan relevantes como Águeda de la Calle, María Hidalgo “La Viuda”, Petronila Jibaja “La Portuguesa”, Juana de Orozco o Sabina Pascual, entre otras, quienes a lo largo de los siglos XVII y XVIII impulsaron los montajes de varios cientos de comedias en los principales corrales, como el del Príncipe o el de la Cruz. No obstante lo anterior, en este catálogo se incluyen asimismo nombres de protodirectoras de los siglos XIX y XX, y entre éstas últimas podemos señalar aquí a Irene López Heredia, Carmen Ruiz Moragas o Eugenia Zúffoli, igualmente entre otras muchas. En el caso de las protodirectoras, el volumen incluye un capítulo de extraordinario interés titulado “Protodirectoras: fichas de estudio”, en el que se recogen biografías, descripción de diversas fuentes bibliográficas, comentarios sobre aspectos artísticos, económicos y técnicos, repertorios y algunas fotografías. Pensamos que este capítulo podría haber seguido inmediatamente al catálogo de protodirectoras, pero sin duda habrá razones que expliquen el porqué de esta separación.

Si sorprendente resulta la cifra de setenta protodirectoras, aún más nos parece la de setecientas sesenta y nueve que incluye el “Catálogo de Directoras” y que cubre, como en el caso anterior, el periodo que arrancaría a mediados del siglo XVI y que llega hasta nuestros días. En este segundo catálogo, cuyo estudio sistemático encontraremos muy probablemente en el segundo volumen, aparecen nombres tan conocidos como los de Charo Amador, Ana Rosa Cisquella, Victorina Durán, Adela Escartín, Nuria Espert, Marie Lourties, Natalia Menéndez, Pilar Miró, María Ruiz o Margarita Xirgu, acompañados de varios cientos de mujeres acerca de cuyo trabajo apenas teníamos noticia o resultan, para la mayoría, unas perfectas desconocidas no sólo como directoras, sino como parte activa de la escena española contemporánea.

Por todo ello, se trata de un trabajo al que será necesario acudir con frecuencia y parece justo agradecer al nutrido equipo de investigación que encabeza Juan Antonio Hormigón que haya realizado una labor de estas características por cuanto ayuda a situar con justicia la contribución de numerosas creadoras que a lo largo de la Historia del Teatro español han sido parte fundamental de la misma y, al mismo tiempo, abre numerosas vías de trabajo futuras para comprender mejor la riqueza del teatro español en toda su extensión.

 Julio E. Checa Puerta

Volver al listado de reseñas