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Reseñas de libros

Una generación malcriada / ¡Gabriel regresa!

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Autor del libro: Mika Waltari. (Traducción de Maritza Núñez)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2003. (Serie: Literatura dramática, nº 62). 231 págs.

Mika Waltari (1908-1979)  es considerado uno de los mejores escritores fineses del siglo XX. Títulos comoSinuhe el egipcio, El sitio de Constantinopla, El Etrusco o los arriba escritos, le hacen acreedor de ese reconocimiento internacional.

Dentro de su producción literaria, el teatro, como él mismo consideraba, era una de sus “aficiones más preciadas”, que le permitía un encuentro con otra forma de escribir más inmediata. Entre 1930 y 1959 escribió sus obras dramáticas más representativas.

Una generación malcriadaescrita en 1937 fue la obra con la que Waltari rompió la no muy buena fortuna que había tenido con sus dos primeras comedias: Los gigantes han muerto y La noche sobre Europa. Tenía menos de 30 años cuando él, que era considerado como el escritor que mejor reflejaba el espíritu de la juventud de Helsinki, pasó a ganarse el favor del gran público, gracias a la defensa de los valores familiares que reflejaba en Una generación...

El ambiente familiar de un viejo científico que ha perdido todo tipo de autoridad en su entorno, es el punto de partida de esta obra que dibuja una sociedad donde los valores tradicionales comienzan a tambalearse, abriendo una brecha en ellos por donde se cuelan la falta de compromiso y respeto, donde la dejadez y falta de ética llevan a estados de letargo que difuminan al individuo, envuelto por los vapores de la frivolidad y el juego de apariencias.

Por otra parte la obsesión científica del Doctor lleva muchos años convirtiéndose en el antídoto al compromiso de velar por su entorno familiar.

“...Los padres de los demás chicos jugaban con ellos, o, al menos, los zurraban de vez en cuando. De alguna manera mostraban su interés por sus hijos. Si el viejo siquiera me hubiese pegado alguna vez, lo respetaría. ¡pero nada!”

El encuentro con Marja, jovencita amiga de la familia, hace que el doctor Varavaara vuelva a sentir renacer la posibilidad de vivir una segunda juventud, pero este espejismo pronto desaparece. Es descubierto por sus hijos, que se burlan cruelmente de él y le devuelven a  la realidad. A partir de ese momento, como si se hubiera despertado de un letargo, adquirirá un  compromiso radical con su familia. Abandona su actitud de indiferencia, impulsada por la firme creencia de ser capaz de reconducir las conductas torcidas por la ausencia de autoridad y disciplina y, continua la parte aleccionadora, poder alcanzar una democracia que sólo cabe cuando los individuos han aprehendido la madurez para responsabilizarse de sus propias acciones.

Waltari se presenta como un buen creador de atmósferas. Sus diálogos son fluidos y a través de ellos se deja traslucir el pulso que el autor mantiene con la partitura rítmica de la obra. Los personajes, bien perfilados a través de sus acciones y diálogos, evolucionan notablemente en el transcurso de la obra, convulsionados por el desarrollo del conflicto que termina generando un giro de 180º en sus actitudes.

El pulso propuesto por el autor entre el reconocimiento del triunfo deportivo y el triunfo científico, al igual que la imagen de una prensa más interesada por la noticia sensacionalista que por un rigor informativo, son parte de esas claves sobre las que Waltari establece la crítica a la sociedad finesa de su época, que sintió relanzarse, darse a conocer al mundo tras los triunfos obtenidos en la Olimpíadas de los Ángeles y Berlín. 

¡Gabriel Regresa!, escrita en 1945, está basada en un personaje que fue muy famoso en la Finlandia de los años 40. Un seductor, estafador de mujeres, que acabó suicidándose en la cárcel. El éxito fue tal que se hizo una película en 1951, se adaptó para televisión y en la década de los 90 se hizo una ópera.

Desde la convención, Waltari hila una historia que dentro de los parámetros de la comedia (agilidad en el desarrollo de sucesos y situaciones conflictivas), se convierte en una pequeña lección. Los personajes transitan ante el desarrollo de los acontecimientos con una velocidad tan grande como su ingenuidad.

La consecución de la ilusión perdida, como alienación voluntaria en personajes conservadores y defensores de los valores más arcaicos, se contrapone con la fuerza y el descaro de un personaje masculino, capaz de actuar quebrantando cualquier tipo de ética o moral que no sea la más puramente crematística y fungible.

Nos encontramos ante el viejo cuento del cazador cazado. Desde el principio se plantea el juego abiertamente, el autor derrocha su ingenio más en el dibujo minucioso y detallado de las situaciones y los personajes que en la resolución, prácticamente presente desde el comienzo de la obra.

El perfil grotesco de esas dos, más que maduritas, hermanas celosas de su honor que, como dos inocentes retoños, se dejan embaucar al sentir latir en su corazón el impulso del amor, se convierte en un estupendo soporte para el desarrollo del argumento.

“Y yo... una boba... ¿una vieja estúpida! Y aún así, aún así grito: ¡Gabriel, mi amor, regresa! Tus mentiras son tan dulces. Regresa ¡todavía tengo dinero! Regresa aunque sea por un instante...”

Como elemento antagónico a los anteriores y representando los valores de una juventud que mira al presente sin miedo, tenemos el personaje de Railly, joven muchacha, sometida a la implacable tutela de sus tías, que será la única en conseguir sus objetivos.

“ Tía. Es inútil que intente hacerme volver por la fuerza a casa. Si eso ocurriera, le contaría a todo el pueblo lo que ha ocurrido. Lo sé todo.

La comedia está servida que la disfruten.

“...¡diablos si hubiera sabido como es besar unos dientes postizos me hubiese contentado con ser azafato!”

 Rosa Briones

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