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O ritmo na dramaturxia.
Becerra de Becerreá, Afonso
A Coruña: Universidade da Coruña, 2005. 263 páginas.
Comentario:
No por haber sido dicho en tantas ocasiones, deja de ser
cierto el hecho de que la palabra fluye como un río, con sus rápidos
y remansos, con furia y violencia y con tímida placidez, rugiente
y callado, a veces mudo. La palabra tiene vida, y aquello que le da vida
depende tanto de lo que se denomina significado, como, y sobre todo, de
lo que consideramos significante. Y a veces lo significante es lo más
significativo, sobre todo el ritmo, la forma en qué emitimos las
secuencias de sonido. Lo mismo ocurre con los espectáculos, que han
de tener sus ritmos, hechos de mimbres muy diversos y siempre entrelazados,
para que el conjunto sea tal y no una combinación circunstancial
de cosas deshilvanadas. Relacionar, en consecuencia, ritmo y dramaturgia
no deja de ser una exigencia de cualquier trabajo escénico, del teatro
a la danza. De ahí la necesidad de estudiar con detenimiento las
relaciones entre texto, ritmo y sus dramaturgias. De eso, y de otras cosas,
trata este volumen.
Si Austin al hablar de los actos del habla, inauguraba una importante tendencia
en el ámbito de la pragmática, no es menos importante considerar
el estudio del ritmo de los actos del habla, del decir las cosas, porque
esos actos de habla también dependen de la forma en que son ejecutados,
de la forma en que las cosas son dichas. La obra de Harold Pinter, en esa
dirección, puede ser un ámbito sumamente interesante de estudio,
porque si importante es para el lector lo que los personajes dicen, para
el espectador es sumamente importante el cómo lo dicen, el ritmo
del diálogo, que se convierte en uno de los significantes más
trascendentales en la obra de un autor que ha convertido la pausa y el silencio
en un elemento de significación por derecho propio.
El trabajo que nos presenta Afonso Becerra, Titulado en Dramaturgia por
el Institut del Teatre de Barcelona, y profesor de la Escuela Superior de
Arte Dramática de Galicia, supone una interesante aportación
en ámbitos poco considerados, y, en esa dirección, es uno
de los trabajos más interesantes que se han publicado en los últimos
años, tanto por el interés que sus propuestas pueden despertar
en personas interesadas en desentrañar las claves rítmicas
del espectáculo y de todos sus elementos (comenzando por su composición
en el proceso de dramaturgia), como por todos los caminos sugerentes que
insinúa y las puertas que deja entreabiertas.
Esta primera entrega de un proyecto de investigación de mucho mayor
calado, centrado en el estudio sistemático de la dramaturgia y de
sus procesos en tanto proyecto de diseño y composición aplicable
a muy diversos ámbitos de la creación escénica, presenta
dos partes muy bien armadas y diferenciadas. En la primera, se presentan
los fundamentos teóricos y metodológicos para determinar diferentes
posibilidades para analizar y pautar luego el ritmo en cada frase y en cada
palabra, lo que indudablemente le lleva a elaborar una especie de taxonomía,
o tipología de estructuras rítmicas, que aplica, en la segunda
parte, a uno de los primeros textos de la literatura dramática de
expresión gallega. Un entremés escrito en verso y que data
de mediados del siglo XVII (en torno a 1671), del que es autor Gabriel Feixóo
de Arauxo y titulado La contienda de los labradores de Caselas (sic.), y
entre nosotros más conocido como Entremés famoso o Entremés
famoso sobre a pesca do río Miño.
Como ya escribimos en otro lugar, estamos ante una propuesta que no se centra
en la pura especulación teórica, en tanto nos propone una
metodología aplicada a un texto concreto, lo que obliga al lector
o lectora a realizar un aprendizaje acelerado de los principios metodológicos
y de sus procedimientos. En esa dirección la lectura nos obliga a
trabajar, a aplicarse en la tarea y acompañar al emisor en su periplo
a través de las diferentes estructuras rítmicas que va desvelando
en su propia aproximación al texto en el que las muestra y ejemplifica:
en la métrica, en la trama, en la duración, en la masa fónica,
en la configuración de la fábula o del personaje. No hay muchos
trabajos de este corte; trabajos que más allá del ejemplo
se demoren en un análisis pormenorizado de un texto concreto, lo
que no deja de plantear considerables exigencias al lector. Pero en esa
voluntad de incorporar al receptor al trabajo de exploración textual
radica otra de las virtudes del trabajo, en el que se deja sentir una clara
voluntad de mostrar problemas específicos de la creación escénica
y de aportar soluciones, a través de metodologías de trabajo
construidas con rigor, precisión y solidez, conceptualmente precisas
y con aplicaciones sumamente útiles.
Estamos, pues, ante un estudio brillante, valiente y lúcido, escrito
con una considerable honestidad intelectual, que nos ofrece herramientas
para determinar la forma en que pueden hablar los personajes, para establecer,
en suma, el ritmo de sus actos de habla, y que nos muestra, por tanto, como
ese habla, que es río, se convierte en un elemento fundamental de
relación entre ellos, que afecta y determina toda su expresión:
la corporal, la gestual, la cinética, la proxémica. Pero también
determina y afecta nuestra recepción, aquello que vemos, oímos,
sentimos, pensamos, imaginamos y [(re)(de)]construimos en nuestra imaginación,
antes, durante y después del visionado del espectáculo. Con
todo, las posibilidades de este enfoque metodológico no habrán
de terminar (ni para el autor en sus investigaciones, ni para los lectores
y lectoras en las aplicaciones que del mismo quieran hacer), ni en el verso
ni en el texto, pues sus principios y sus procedimientos tienen fácil
traslado al estudio de otros códigos y elementos de expresión
y significación que confluyen en la escena y que hacen que el teatro
sea teatro y no otra cosa: la dramaturgia de la imagen, del gesto, de la
luz..., pues también es de diseño y de composición
artística, y de formas, de lo que hablamos al hablar de teatro. De
una composición intuida, pensada, meditada, medida, pautada, milimetrada,
comprobada..., de un trabajo hecho desde el rigor y la excelencia, con criterios
de calidad. Y de todo eso se puede ocupar la dramaturgia en tanto la entendamos
como una construcción de la acción, y por acción (escénica)
queramos entender el acto (dramático) en su contexto (teatral). Por
eso, queremos destacar este libro y no podemos dejar de reiterar que se
trata de una de las aportaciones más sustantivas al campo en los
últimos años. Lo que no deja de ser una excelente noticia
para todos y todas. Disfrútenlo.
Manuel F. Vieites
