Índice de reseñas
El teatro según Cervantes y Cervantes en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
(Dirección de Antonio Rey Hazas y edición de Mar Zubieta).
Madrid: Compañía Nacional de Teatro Clásico, 2005. (Cuadernos de Teatro Clásico, 20 y 21). 275 y 254 páginas, respectivamente.
La figura de Cervantes, que durante mucho tiempo fue sólo
un narrador afortunado, durante el siglo XX ha experimentado una creciente
atención por su faceta de hombre de teatro. Aunque al principio este
hecho se reducía casi exclusivamente al éxito de sus entremeses,
de forma lenta pero indiscutible se han recuperado para la escena -y para
la historia literaria- otras piezas suyas que han deparado sorpresas al
facilitar un tipo de teatro "clásico" diferente al de Lope
en muchos rasgos. Asimismo, el interés creciente por sus afirmaciones
teóricas sobre el teatro o por los aspectos espectaculares tan presentes
en obras suyas no teatrales como sus narraciones -bien en prosa bien verso-
ha provocado varias monografías centradas en la producción
teatral de Cervantes y decenas de versiones y adaptaciones de sus textos,
Los dos últimos números de la prestigiosa publicación
"Cuadernos de Teatro Clásico" se dedican, en general, a
Cervantes y su relación con el teatro y su recepción por parte
de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, conmemorando
así el cuarto centenario de la publicación de la primera parte
del Quijote en 2005. Entre la amplia oferta de publicaciones con dicho motivo,
gran parte de ella compuesta por páginas prescindibles pagadas generosamente
por los presupuestos públicos o que han consistido en la reutilización
inútil cuando no injusta y de tapadillo de antiguas aportaciones,
sin grandes logros que serían de esperar de la ebullición
del gran número de cervantistas, esta aportación de los CTC
tiene su coherencia y virtudes al abordar, por una parte, los textos cervantinos
sobre el teatro y por otra la relación de la Compañía
Nacional de Teatro Clásico, a lo largo de su existencia, con Cervantes.
Ambos volúmenes se han publicado por iniciativa conjunta de la Compañía
Nacional de Teatro Clásico y el Ayuntamiento de Alcalá a través
de Clásicos en Alcalá.
El primero de los volúmenes se centra en El teatro según Cervantes
y se estructura en dos bloques: un oportuno, claro y completo estudio de
las relaciones de Cervantes con el teatro debido a Antonio Rey Hazas, gran
estudioso de la figura de Cervantes, que en estas páginas pone al
día su introducción al teatro cervantino publicado por él
y Florencio Sevilla en 18 volúmenes en Alianza Editorial, de 1996
a 1998; y una extensa, útil y bien presentada selección de
textos en los que Cervantes toca el tema del arte escénico, sus autores
y sus diversas circunstancias, y cuya fuente es la misma edición
citada anteriormente. Cumple con éxito el objetivo marcado por Eduardo
Vasco, Director de la CNTC, en su prólogo de facilitar al lector
una visión general sobre las opiniones de Cervantes sobre el hecho
teatral.
Rey Hazas presenta en su estudio introductorio a los textos cervantinos,
que lleva el título general de "Cervantes y el teatro",
el mismo esquema que luego tendrá la ordenación del material.
Parte de una constatación biográfica que, en Cervantes, tiene
gran interés: toda la reflexión cervantina sobre su propio
teatro pertenece a una época en la que ya era un anciano: Viaje del
Parnaso y el prólogo a las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos,
nunca representados, de 1614 y 1615, respectivamente, fechas muy próximas
a la de su muerte en 1617. Es decir, parten de la frustración de
un autor dramático que se ha visto apartado del teatro desde treinta
años atrás por la irrupción de la nueva forma impulsada
por Lope de Vega, que se había apropiado en exclusiva de los tablados.
Y de aquí que, casi toda su reflexión sobre el teatro y los
nuevos textos escritos en los años finales de su vida presenten,
como bien señala Rey Hazas, "una curiosa pugna de aceptación
y rechazo de los estereotipos manidos del Fénix" (p.22). Sentadas
estas premisas, Rey Hazas estudia las relaciones entre Cervantes y Lope
de Vega, desde la amistad inicial de 1580 hasta la rivalidad tras la ruptura
que debió situarse entorno a 1602 y que en gran medida debió
producirse por "el hecho de que uno era un viejo fracasado y el otro
un joven triunfador" (p. 23). Toda aquella rivalidad la transformó
Cervantes en debate literario en la primera parte del Quijote, lo que motivó,
en gran medida, la composición de la segunda parte de Avellaneda.
Lope, por su lado, siempre respetó lo que de autor dramático
tenía Cervantes. Finalmente, la crítica de Cervantes se llevó
esencialmente hacia la injusticia cometida por Lope al apropiarse de todo
un movimiento de reformas teatrales en las que participaron muchos otros,
él incluido (recuérdense sus palabras en el prólogo
a las Ocho comedias) y, con más hondura teórica y acierto,
a desvelar cómo la fórmula de Lope había reducido la
libertad del dramaturgo al limitar a una pocas fórmulas convencionales
la escritura dramática que, "en su opinión, habían
encerrado la comedia en una cárcel opresiva llena de convencionalismos
encorsetados de la que era necesario y urgente sacarla" (p. 33). Esta
misma idea es la que preside las relaciones de Cervantes con otros dramaturgos,
en las que se expresa una idealización de los autores prelopescos,
singularmente de Lope de Rueda, pero también de muchos otros. Rey
Hazas continúa después con el estudio de las claves de la
teoría dramática cervantina, presidido por la afirmación
de que no hay contradicción entre el Cervantes teórico y el
autor de textos, puesto que, en contra de otros teóricos, cree que
"no canta la palinodia ni se contradice, sino que adapta sus declaraciones
teóricas a los fines concretos de sus piezas" (p. 43). Quizá
sea un tanto excesiva esta defensa cervantina. Muy interesantes son las
palabras con las que Rey Hazas presenta los textos de Cervantes sobre la
vida teatral de su tiempo puesto que "fue en verdad un hombre de teatro,
hondamente preocupado por el teatro de su tiempo, por la puesta en escena,
la vida teatral, los actores, los dramaturgos, los empresarios, los lugares
teatrales, los diversos géneros, etc." (p. 54). Por último,
el estudioso analiza con gran acierto los textos metateatrales de Cervantes,
de gran importancia para comprender las relaciones de Cervantes con el teatro
y en los que se hallan auténticas perlas que van desde soluciones
dramáticas a situaciones no habituales para el teatro de la época
-recuérdese la intervención del personaje don Quijote en el
teatrillo de títeres- hasta reflexiones de gran calado sobre la ficcionalidad,
la verosimilitud y otras claves de la teoría dramática de
todos los tiempos.
Los textos recopilados por Rey Hazas son de gran calidad e indiscutible
acierto para comprender las relaciones de Cervantes con el teatro y se agrupan
en los mismos bloques: "Cervantes y su teatro", donde se recopilan
las afirmaciones del autor sobre su producción dramática y
la recepción que tuvo; "Lope de Vega y la comedia nueva",
en el que se hallan los textos en los que Cervantes se debate entre la admiración
y la crítica feroz a veces irónica otras ante la nueva fórmula
creada por Lope; "Otros dramaturgos", en donde podemos leer desde
un panorama general sobre el teatro prelopesco hasta sus opiniones sobre
autores concretos como Lope de Rueda, Juan de Timoneda, Juan de la Cueva,
Cristóbal de Virués, Rey Artieda, Agustín de Tárraga,
los hermanos Argensola, etc.; "Teoría de la literatura: Breve
esbozo", quizá el más prescindible en el volumen pero
útil para enmarcar sus afirmaciones sobre el teatro en un contexto
más amplio; "Teoría de la comedia", con los pasajes
en los que Cervantes dejó constancia de sus opiniones sobre esta
fórmula dramática; "Vida teatral", con los textos
cervantinos sobre la puesta en escena, la indumentaria, la escenografía,
la música y los bailes, los autores, la censura, los actores, los
empresarios y directores, las compañías, etc.; "Selección
metateatral", en la que Rey Hazas reproduce un buen número de
fragmentos de obras en las que Cervantes introduce la fórmula teatral
en otro texto de creación, sea éste o no teatro. Es muy oportuna
la selección y el lector obtendrá con ella la suficiente y
bien ordenada información. Sólo una advertencia al lector
inocente: todos esos pasajes de la antología deben contextualizarse
para no interpretar mal a Cervantes. Cada uno de ellos pertenece a una pieza
mayor. Así, por ejemplo, las afirmaciones extraídas del prólogo
a la edición de sus comedias y entremeses deben comprenderse precisamente
como la presentación de una carta de credenciales de un autor apartado
de la escena. Afirmaciones sobre teatro o sobre autores concretos pertenecen
a personajes de obras literarias y debe filtrarse a través de ellos
y sus características toda conclusión demasiado rápida
y evidente sobre las opiniones cervantinas. De la misma manera, la utilización
de recursos teatrales dentro de piezas narrativas tiene su propia dinámica
y no era infrecuente en el panorama literario barroco.
Se completa el volumen con un excelente apartado gráfico en el que
se incluyen fotografías de diferentes propuestas cervantinas de la
segunda mitad del siglo XX, más las fichas artísticas e ilustraciones
de los montajes de la Numancia por José Tamayo, en versión
libre de José Mª Pemán y Fco. Sánchez Castañar
(Anfiteatro y Teatro Romano de Mérida, 1961); la Numancia por Miguel
Narros (Teatro Español, 1966); Pedro de Urdemalas por José
María Loperena (Barcelona, 1968 y Teatro Español, 1969); Los
baños de Argel por Francisco Nieva, autor también de la versión
(María Guerrero, 1979); Entremeses (La cueva de Salamanca, El viejo
celoso y El retablo de las maravillas) por José Luis Gómez
y Rosario Ruiz en el Teatro de La Abadía, 1996); El retablo de las
maravillas por Olga Margallo (Auditorio de Cuenca, 1996); El cerco de Numancia
por Manuel Canseco (Teatro Romano de Mérida, 1998); Pedro de Urdemalas
por Mike Alfreds (The Swan Theatre de Straford, 2004 y Teatro Español,
2004); y El retablo de las maravillas. Cinco variaciones sobre un tema de
Cervantes, por Albert Boadella (Sevilla, 2004).
Si el número 20 de los CTC se dedica al análisis de las relaciones
de Cervantes con el teatro y el mundo teatral de su época, y la edición
de los fragmentos más significativos al respecto, extraídos
de su obra, el número 21 es mucho más esperado en su concepción,
aunque no menos útil para el estudioso y de agradable consulta para
el mero aficionado, y consiste en la presentación y análisis
de los grandes montajes cervantinos de la Compañía Nacional
de Teatro Clásico: La gran sultana, Maravillas de Cervantes, el espectáculo
construido a partir de algunos entremeses de Cervantes, La entretenida y
El Viaje del Parnaso. Tan sólo cuatro, lo que provoca varias reflexiones
a lo largo del volumen. En primer lugar, la del Director de la Compañía
y prologuista de ambos volúmenes, al que se debe la mayor atención
de la CNTC a Cervantes: dos puestas en escena -las dos últimas citadas-
y estos dos volúmenes que reseño.
En las páginas dedicadas a cada montaje, el lector encontrará
un análisis de la pieza por Rey Hazas, con un estudio inteligente
y no siempre elogioso de las características de la adaptación,
la ficha artística del montaje, textos del director artístico
y del adaptador y una selección de críticas aparecidas en
la prensa. Con todo este material se puede formar una idea adecuada de las
características de cada escenificación, las intenciones dramatúrgicas
y los logros obtenidos.
La gran sultana, primera obra de Cervantes que la CNTC llevó a escena,
fue estrenada en el Lope de Vega de Sevilla en 1992 bajo la dirección
de Adolfo Marsillach, a partir de la adaptación del texto de Luis
Alberto de Cuenca.
El espectáculo Maravillas de Cervantes se estrenó en el Teatro
de la Comedia en el año 2000 y partía de los entremeses cervantinos
La elección de los alcaldes de Daganzo, El retablo de las maravillas,
La cueva de Salamanca y El viejo celoso. La dirección escénica
fue de Joan Font a partir de la versión de los textos realizada por
Andrés Amorós.
La entretenida fue estrenada en el Teatro Pavón de Madrid el año
2005. La dirección escénica era de Helena Pimenta y la trabajada
adaptación del texto se debió a Yolanda Pallín.
Por último, la CNTC acometió el estreno de la adaptación
de El viaje del Parnaso realizada por Ignacio García May. Se dio
en 2005 en Almagro. Una aventura arriesgada de la que salieron con excelente
nota tanto el adaptador como el director escénico, Eduardo Vasco.
Y uno de las mejores propuestas de la Compañía en sus últimos
tiempos.
Se acompaña este volumen de un abundante y excelente conjunto de
ilustraciones, desde algunas que sólo pretenden adornar gráficamente
el contenido hasta otras en las que se reproducen momentos de las diferentes
representaciones.
En conclusión, con estos dos oportunos volúmenes de los CTC,
el lector curioso y el investigador tendrán reunidos un conjunto
de materiales imprescindibles para documentar y comprender las relaciones
entre Cervantes y el teatro, desde sus mismas palabras hasta el estudio
de las adaptaciones escénicas más importantes de los últimos
años, con la buena guía de los análisis de Rey Hazas.
Pedro Ojeda
