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EXILIO.
Catálogo de la Exposición realizada en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid del 17 de septiembre al 28 de octubre de 2002. Iniciativa auspiciada por la Fundación Pablo Iglesias con la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Comentario:
Por casualidades de calendario, cuando escribo esta reseña están abiertas en Madrid dos exposiciones más, que de manera concomitante a Exilio se mueven en el mismo anhelo de restañar la memoria del pensamiento político republicano. Por un lado la Exposición de Michel Lefebvre y Rémi Skoutelsky, Las brigadas internacionales, imágenes recuperadas (excelente catálogo también) y la no menos impactante Exposición del Museo del Prado, Arte protegido. Memoria de la junta del tesoro artístico durante la guerra civil. Esta última analiza el efecto devastador de la Guerra Civil que puso en situación de grave peligro nuestro patrimonio y analiza las medidas de salvaguarda adoptadas en esos difíciles momentos, decidiéndose finalmente y como es sabido, el traslado de las obras maestras del Museo del Prado a Valencia, Cataluña, y finalmente a Ginebra. Lo cierto es que estos dos catálogos junto al de la Exposición Exilio que nos ocupa, constituyen una tríada nada desdeñable como documento gráfico y de texto para aproximarse a la ventana de esa herida mal cerrada de nuestra historia reciente que explica tantas cosas de nuestra vida hoy.
En la Exposición Exilio, del Palacio de Cristal del Retiro madrileño, actuó como comisario y director del catálogo el ex-ministro Virgilio Zapatero. El comité de honor estuvo presidido por S.M. el Rey Don Juan Carlos y los presidentes de las repúblicas de la Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú, además del Presidente del Consejo de Estado del Reino Unido y la ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, acompañada por el Secretario de Estado para la Cooperación Internacional y Presidente de la AECI, Miguel Ángel Cortés, y por parte de la Fundación Pablo Iglesias, su Presidente, Alfonso Guerra.
El catálogo Exilio , al igual que los dos anteriormente mencionados, cumple una inestimable doble función. Por un lado su aportación gráfica es por sí sola un documento de gran valor y por otro, los ensayos que analizan con eficacia y sin acritud un tema tan hiriente en el imaginario cultural de buena parte de la España actual, lo convierte en una publicación de gran interés. Los textos del catálogo jalonan tanto las poliformes interpretaciones en sentido histórico, como los estudios de referencia a geografías concretas (Francia, México, Argentina) y sus niveles de implicación en la recepción del exilio español. Con otro prisma igualmente eficaz se estudian y analizan algunas de las temáticas específicas. En esta ocasión se aborda la problemática de los niños, el exilio artístico y el científico, la labor del Fondo de Cultura Económica, el caso concreto de Don Manuel Azaña... Todo lo dicho se desarrolla bajo una larga lista de firmas que justifican en sí mismo el empeño. De Francisco Ayala a Santos Juliá, de Francisco Caudet a Nicolás Sánchez Albornoz, acompañados de un largo y valioso etcétera.
Todos ellos intentan restañar desde sus páginas la construcción de una historia inconclusa que se desarrolla dentro del complejo entramado político y social de una España convulsa, que ha pasado página a su historia reciente de manera terrible y enfermiza. Esa cruel y brutal forma con la que se cerró en su día el fin de la Guerra Civil determinó en gran medida el cómo se "reconstruyó" la democracia española tras la muerte de Franco.
En ese sentido es emocionante, y se desprende por todo el catálogo, ver la voluntad de preservar la memoria, hecho constante del exilio allá donde se produjo. La lucha contra el olvido como paradigma de la existencia del exiliado, de su ser y su existir en las mil nuevas y geográficas realidades. Son significativas las siguientes palabras de José Gaos: «Los españoles hicimos un nuevo descubrimiento de América... Por fortuna lo que hay de español en esta América nos ha permitido conciliar la reivindicación de los valores españoles y la fidelidad a ellos con la adhesión a los americanos».
El catálogo se corona finalmente con una serie de poemas ad hoc surgidos de las siguientes firmas: Rafael Alberti, Max Aub, Agustí Bartra, Joseph Parner, Luis Cernuda, Jomi García Ascot, Juan Gil Albert, Juan Ramón Jiménez, José Moreno Villa, César Rodríguez Chicharro, Pedro Salinas, Tomás Segovia, Lorenzo Valera, Jokin Zaitegi.
La historia pues de una diáspora que cambió de manera irreversible el futuro de España y que condenó al menos a dos generaciones bajo las consecuencias amedrentadoras de un fascismo de inspiración católica que no dejó lugar absolutamente para nadie, desde los monárquicos a los anarquistas.
El exilio precisa una revisión historiográfica a la luz de los nuevos actores subidos a escena. Hasta ahora prácticamente se atendió a las figuras emblemáticas, a nombres propios, cuya presencia justifica el hecho en sí, pero que como se apunta en el catálogo, no deja de ser señal incompleta de un fenómeno sociológico de alcance intrahistórico. Estas posibles nuevas luces parten de un problema y una ventaja al mismo tiempo, la cada vez más desértica presencia de sus últimos protagonistas.
Para concluir, rescatar de la presentación del catálogo unas palabras del ex-vicepresidente del Gobierno y actual Presidente de la Fundación Pablo Iglesias, Alfonso Guerra: «Hombres y mujeres que soportaron con dignidad y estoicismo la ruptura de sus vidas y de sus sueños merecen nuestro respeto y nuestro afecto». Así es, y eso más allá de cualquier consideración ideológica.
Ángel Martínez Roger
