Índice de reseñas
Los diez mandamientos de la ley de Els Joglars.
Herreras, Enrique
Alzira: Editorial Algar, 2005. 175 páginas.
Comentario:
El seguimiento y conocimiento profundo de Els Joglars,
y la simpatía hacia esta compañía, de Enrique Herreras
le lleva escribir un interesante y documentado libro sobre la trayectoria
estética, social y política de este veterano grupo capitaneado
por Albert Boadella: "recordar esta ya larga historia, desde nuestra
experiencia en la crítica teatral (litúrgica y social) será
el eje del presente libro", plantea el autor en las primeras líneas
de su prólogo. El motor de arranque de esta recopilación de
mandamientos será la celebración de los cuarenta años
de Els Joglars en Alzira, que sirvió de plataforma para que Boadella
resumiera "las cuatro décadas que ha vivido metido en el carro
de la farsa".
Boadella se explayó con una extensa exposición del trabajo
de Els Joglars, concretada en diez puntos o mandamientos. El primero habla
acerca de la necesidad de ser individualista; en el segundo propone una
actitud "agropecuaria", es decir, vivir alejado de las alharacas
de la capital; en los tres siguientes menciona actitudes del artista: escepticismo,
provocación y venganza en relación a determinadas personalidades
de la vida pública, objeto de sus mofas y befas. La segunda parte
de este decálogo la refiere Boadella a actitudes de la compañía
hacia el público y así se refiere a la necesidad de llevar
la contraria, tomar la realidad como fuente de inspiración (Boadella
dice, despreciar la fantasía), "practicar el mal gusto"
o lo que es lo mismo, buscar lo políticamente incorrecto. Con "Fomentar
los enemigos" y "huir del teatro", de la endogamia teatral,
cierra el decálogo.
Estos diez mandamientos, enunciados con esa mezcla de cinismo e ironía
que caracterizan al creador catalán, no tendrían demasiada
interés, si Herreras no hubiera dedicado un capítulo a cada
enunciado, sobre los que vuelca todos sus conocimientos, tanto teóricos
como de seguimiento de la trayectoria de Els Joglars, para desentrañar
los experimentos y propuestas de esta veterana compañía a
la escena española. De este modo, profundiza en las investigaciones
del grupo catalán, describe sus aportaciones, la función sociopolítica
de su teatro y justifica los cuarenta años de éxitos de una
marca, Els Joglars, y de un creador, Boadella, que fiel a sí mismo
ha superado algunas crisis profundas que se han cernido sobre su compañía
pero que ha sabido adaptarse a tiempos nuevos y captar un público
que nada tiene que ver con el que hasta los años ochenta aplaudió
sus propuestas.
José Gabriel Antuñano
