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Mis versiones de Plauto. Anfitrión, La dulce Cásina y Miles gloriosus.
Alonso de Santos, José Luis
Madrid. UNED, 2002.
Comentario:
Tres Festivales de Teatro Clásico de Mérida han acogido otras tantas versiones plautinas firmadas por Alonso de Santos. En 1989 se representó Miles gloriosus; en 1995, La dulce Cásina (tradicionalmente denominada Cásina o El sorteo de Cásina), y en 1996, Anfitrión. Ahora la UNED, por iniciativa de José Romera Castillo, edita las versiones libres de los textos que realizó Alonso de Santos con vistas a los respectivos montajes que él mismo dirigió en el anfiteatro de la ciudad extremeña. La edición incluye además un sucinto prólogo de Romera Castillo, que presenta la edición y sitúa en su contexto la obra dramática y la labor teatral de Alonso de Santos y una introducción programática del dramaturgo, en la que explica el proceso de redacción de los textos, a partir de una reflexión -que toma como referencia un agudo comentario de Torrente Ballester- sobre las maneras de afrontar las versiones teatrales de los clásicos. El libro incluye también la ficha técnica del espectáculo y reproducciones de los figurines que se utilizaron en él. Resulta, en su conjunto, un muy cuidado y atractivo volumen, que realza los hechos teatrales a que se remite.
No tiene sentido a estas alturas ponderar la labor teatral de Alonso de Santos, pero merece la pena prestar alguna atención a su lectura de los textos de Plauto. La proyección del comediógrafo latino ha sido extraordinaria y su huella es perceptible en muy diversas lenguas y muy distintas etapas. Textos como Anfitrión o La comedia de la olla, por no citar sino dos de los títulos más populares, han conocido innumerables versiones, imitaciones o emulaciones, algunas tan ilustres como las que firmaron Fernán Pérez de Oliva, Juan de Timoneda, Molière, von Kleist, Max Aub, Giraudoux, Alfonso Sastre, etc. Pero su influencia alcanza a una lista mucho más extensa aún de dramaturgos, entre los que podría incluirse a maestros del género como Goldoni o el mismo Shakespeare. La historia de la comedia encuentra en Plauto algunos de los motivos, personajes, recursos e incluso títulos que han configurado el género a lo largo de los siglos.
Así, no es extraño que la reivindicación de la comedia como género por parte de Alonso de Santos vaya acompañada de su interés por la obra de Plauto, a quien considera uno de sus escritores preferidos. Y este es el espíritu que emanan sus versiones, el del entusiasmo por unas historias, unas situaciones y unos personajes en cuya eficacia teatral el autor se complace. Alonso de Santos ha tratado con libertad los textos de los que se ha servido para los espectáculos, pero los ha vertido con respeto y buen gusto. Ha aligerado pasajes, ha desdoblado personajes secundarios y ha tenido muy en cuenta las circunstancias en las que el texto iba a ponerse en escena, pero no se ha permitido estridencias ni arbitrariedades. Consecuentemente, podemos leer un texto fluido y limpio, sin obstáculos, lleno de plasticidad y viveza. Sin alejarnos demasiado de Plauto, escuchamos la voz de Alonso de Santos y percibimos, una vez más, su buen oído para reflejar un lenguaje que, sin ser mostrenco, nos resulta reconocible, ingenioso y transparente a la vez.
No faltan, sin embargo, los guiños, como la utilización de frases tópicas latinas, que remitan precisamente la comedia al territorio de la lengua en que fuera escrita y que, desde la perspectiva nuestra y desde la larga historia de construcción cultural que ha condicionado, permita la broma o la ironía, que suponen sin duda una forma de homenaje. Pero, además, el recurso a estos guiños, converge con otras licencias del dramaturgo destinadas a subrayar la metateatralidad del espectáculo, el distanciamiento que subraya precisamente la naturaleza escénica del trabajo y la condición de reescritura sobre un texto previo... reescrito a su vez a partir de algunas comedias griegas hoy perdidas. Se reconoce así, generosa y festivamente, la deuda con la tradición y, paradójicamente, se acerca al espectador contemporáneo con eficacia y con humor.
Eduardo Pérez-Rasilla
