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Un Abrente teatral. As Mostras e o Concurso de Teatro de Ribadavia.
López Silva, Inma y Vilavedra, Dolores
Vigo: Editorial Galaxia, 2002.
Comentario:
Algunos lectores de esta revista conocerán la villa orensana de Ribadavia por haber participado en alguno de sus festivales teatrales veraniegos. A otros les sonará únicamente por ser la capital de la comarca del Ribeiro, célebre en Galicia y fuera de ella por sus famosos vinos. Sólo los muy enterados sabrán que este hermoso pueblo de origen medieval fue también durante mucho tiempo el mayor centro productor de ataúdes en Galicia, un hecho que inspiró a Ramón Otero Pedrayo uno de sus más joviales textos teatrales. El libro objeto de este comentario reclama para Ribadavia otra dimensión: la de lugar de gestación y punto de arranque del teatro gallego actual .
Fue en 1973 cuando los miembros de una modesta asociación cultural llamada "Abrente" (una de las varias palabras con que en lengua gallega se denomina el amanecer) decidieron tomar la iniciativa de convocar una muestra de teatro y un concurso de textos en idioma gallego. Eran años de cierta efervescencia asociativa en el campo cultural y de voluntarismo normalizador en relación con la lengua gallega, proceso que pasaba indefectiblemente por el surgimiento de expresiones artísticas y culturales realizadas en ese idioma. En cierto sentido la historia volvía a repetirse, pues ya en las primeras décadas del siglo las "Irmandades da Fala" habían considerado el teatro uno de los principales ejes de su programa de dignificación lingüística y habían animado la formación de grupos en diferentes lugares de Galicia. Ahora, hace sólo treinta años, de lo que se trataba era de empujar y fortalecer un movimiento teatral preexistente, desarrollado en condiciones muy precarias, disperso por ciudades, villas y colegios, emparentado por un lado con el teatro independiente español y vinculado, por otra parte, a los movimientos galleguistas de recuperación cultural y autoafirmación política.
Lo ocurrido en Ribadavia entre los años 1973 y 1980, tiempo durante el que se mantuvo viva la actividad teatral de "Abrente", fue importante porque sus resultados superaron ampliamente los objetivos de sus organizadores. Las muestras de Ribadavia se convirtieron rápidamente en el punto aglutinante de la vida teatral gallega de la época, de su producción escénica y textual, de sus debates políticos y estéticos. Hoy en Galicia es ya un lugar común hablar de Ribadavia como el espacio simbólico y a la vez real que impulsó la continuidad y el crecimiento del teatro gallego de aquellos años, que permitió la puesta en común de experiencias y el encuentro y la confrontación necesarias para la consolidación de una práctica artística que, de otro modo, tal vez no hubiera resistido los embates desmovilizadores de la censura primero y del desencanto después. De aquellas experiencias surgió el teatro profesional gallego y también fue allí y en aquellos años donde se fraguó la impronta que, aún hoy, marca en muchos aspectos, para bien y para mal, la actividad escénica gallega.
Para quienes desconozcan esta historia, tanto en sus líneas generales como en sus pormenores, este libro puede constituir una introducción muy útil. No sólo porque apenas hay bibliografía en castellano sobre este asunto, sino porque la existente en gallego no ofrecía hasta ahora en un solo volumen una historia tan detallada y objetiva de lo sucedido en las Mostras de Ribadavia. Las autoras, la profesora de la Universidad de Santiago Dolores Vilavedra y la joven investigadora Inma López Silva, han tenido acceso a la documentación de la asociación cultural "Abrente", han hablado con decenas de protagonistas de aquellos hechos, han repasado y cribado con inteligencia las referencias periodísticas de la época y se han leído -ímproba labor- la mayor parte de los originales, premiados o no, presentados al concurso de textos durante los ocho años de encuentro teatral en Ribadavia. Y finalmente han redactado una historia, una crónica completa y casi exhaustiva que, si bien renuncia a entrar de lleno en registros interpretativos, abre muchas sugerencias para la reflexión sobre aquel período, sobre su interpretación en claves político-ideológicas, profesionales y estéticas y sobre las consecuencias que el fenómeno "Abrente" ha tenido en la evolución del teatro gallego en los últimos treinta años y en su realidad actual.
Ese carácter de crónica, casi periodística, de este libro resulta reforzado por un revelador y muy necesario apéndice en el que varios protagonistas de las Mostras de Ribadavia vierten por escrito sus recuerdos y olvidos sobre la significación que para ellos tuvo aquel festival: es aquí donde toman la palabra, entre otros, José Monleón, Jordi Graells, Manuel Guede, Gustavo Luca de Tena, Xesús Alonso Montero, Euloxio Ruibal o el recientemente fallecido Roberto Vidal Bolaño. Un segundo apéndice incluye una relación completa de todos los elencos teatrales que subieron a los escenarios de Ribadavia entre 1973 y 1980, así como los títulos y autores de las obras que representaron. Un Abrente teatral aparece ilustrado con fotografías de varios de los montajes representados. Entre este material gráfico llama especialmente la atención una instantánea que capta el momento en que un robusto miembro de la Guardia Civil -que hace con la mano el gesto de "fotos no"- se dispone a detener en pleno a los integrantes de "Los Goliardos", que posaban ante una de las iglesias románicas de Ribadavia ataviados para la representación de la pieza La boda de los pequeños burgueses.
Dada la situación constatable de incomunicación interautonómica, o de autismo autonomista, a la que ha llegado el teatro en España desde las prostrimerías del franquismo -una evolución a la que, en el caso de Galicia, pueden no haber sido ajenos algunos de los ideologemas presentes en Ribadavia-, el libro de Dolores Vilavedra e Inma López Silva les resultará de gran provecho a aquellos que sigan pensando que el teatro no debería estar excesivamente mediatizado por fronteras nacionales ni lingüísticas, pero también a aquellos que saben y admiten sin pesadumbre que cada realidad cultural específica genera sus propios problemas, a los que responde con soluciones también propias, no siempre idénticas ni equiparables a las que funcionan en otros lugares. En Galicia, Un Abrente teatral será sin duda un punto de partida necesario para los debates que tendrán lugar durante el año que acaba de comenzar, en el que se cumple el 30 aniversario del inicio de las Mostras y Concursos de Ribadavia. Será una buena ocasión para mirar hacia atrás sin ira. Y también hacia delante, aunque sea de la manera aquella que enunciaba Ángel González: sin esperanza, con convencimiento.
Damián Villalaín
