Ley del Teatro:
Iniciativa parlamentaria del Partido Popular
por Juan Antonio Hormigón.
Como es bien sabido, la Asociación de Directores
de Escena de España asumió en su último Congreso celebrado
en el Pazo de Mariñán (La Coruña) el pasado mes de
octubre, las Bases para un Proyecto de Ley del Teatro. El día 30
de ese mismo mes, dicho documento fue presentado en el Teatro María
Guerrero de Madrid a la comunidad teatral, a las formaciones políticas
y a los medios de comunicación. Previamente lo había hecho
personalmente en extensas conversaciones, tanto al portavoz de cultura del
Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, Antón Louro, como
del Grupo Parlamentario Popular, Beatriz Rodríguez-Salmones.
Recibimos entonces diferentes adhesiones bien a título individual
como institucional. Escuelas de Arte Dramático, Sindicatos de Actores
y Actrices, plataformas culturales diversas, manifestaron su apoyo al contenido
de la estructura temática y articulado de nuestra propuesta.
Posteriormente realizamos una difusión amplia y selectiva a los grupos
parlamentarios del Congreso de los Diputados; Ministra y altos cargos del
Ministerio de Cultura; Comunidades Autónomas; concejalías
de cultura de numerosas ciudades; Asociaciones de Autores, Actores, Bailarines
y Productores; centros de formación, teatros públicos y privados
de toda España, Secretarías de Cultura de los partidos políticos,
etc. Así mismo se distribuyeron a título individual entre
la ciudadanía interesada en la cuestión.
Habida cuenta del absoluto silencio existente, el 31 de enero remitimos
al Presidente del Gobierno, Sr. Rodríguez Zapatero, toda la documentación
relativa a las Bases, El envío se hizo por mensajería y conservamos
el recibo de su recepción en el Palacio de la Moncloa, acompañado
de una carta cuyo contenido reproduzco:
Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero
Presidente del Gobierno
Palacio de la Moncloa
28071 MADRID
Madrid, 31 de enero de 2007
Señor Presidente:
En los primeros meses de 2006, una comisión de nuestra Asociación
de Directores de Escena de España (ADE) elaboró las Bases
para un Proyecto de Ley del Teatro. En dicha tarea contamos con la inestimable
colaboración de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión
(AISGE). En el marco de nuestro XIII Congreso, celebrado en Galicia el pasado
mes de octubre, procedimos a su proclamación y le hicimos entrega
de un ejemplar de las mismas al Presidente de la Xunta, Emilio Pérez
Touriño.
El día 30 de octubre hicimos la presentación pública
de dicho documento en el Teatro María Guerrero de Madrid, contando
con la presencia de AISGE, la Unión de Actores de Madrid, la Federación
de Artistas del Estado Español y la Presidente de la SGAE. A partir
de entonces iniciamos una amplia campaña de difusión entre
los miembros, organizaciones y entidades de la comunidad teatral, secretarías
de cultura de las formaciones políticas parlamentarias, consejerías
de cultura autonómicas, administraciones locales de grandes municipios,
embajadas, entidades culturales españolas e hispanoamericanas, etc.
Por otra parte, yo personalmente entregué un ejemplar a los portavoces
de cultura de los grupos mayoritarios en el parlamento, PSOE y PP.
Las Bases para un Proyecto de Ley del Teatro han sido en general muy bien
acogidas y nos han llegado múltiples adhesiones de otras entidades
culturales, sindicales, de gestión y a título individual.
No en vano es la primera vez que se propone desde la sociedad civil un documento
de estas características en la historia de España. Pero no
es la primera vez que una ley propuesta por la sociedad civil es aprobada
en el parlamento, como ha sucedido con la de violencia de género.
Como sus muchas ocupaciones en la gobernación de España quizás
no le hayan permitido tener puntuales noticias de estos hechos, me permito
remitirle en nombre de la ADE y AISGE un ejemplar de dichas Bases, así
como del número 113 de nuestra revista ADE-Teatro, que las recoge
igualmente acompañadas de otros documentos relativos a la cuestión.
Con todo ello pretendemos que sea usted conocedor de lo que hemos elaborado,
que no tiene otra finalidad que servir de punto de partida para que se elabore
un Proyecto de Ley que pueda ser presentado al parlamento, debatido y aprobado
en el mismo. Quiero hacerle constar además que, dado que usted ha
anunciado la puesta en marcha de sendas leyes del cine, del libro y de la
música, olvidando quizás por azar el teatro, la comunidad
teatral vería con sorpresa que una vez más nuestra actividad
fuese preterida, dejada de lado o se saliera del paso con un acuerdo de
rango muy inferior.
Son muchas, indudablemente, las cuestiones que podríamos abordar
en relación a cómo se ha desarrollado el segmento cultural
a lo largo de esta legislatura. Tiempo habrá de todo ello. En cualquier
caso, le manifiesto mi mejor disposición para poder exponerle a usted
directamente tanto el contenido como los objetivos de estas Bases para un
Proyecto de Ley del Teatro, solo o formando una pequeña delegación
con representantes igualmente de AISGE, en la que intercambiemos opiniones
al respecto.
Un cordial saludo
Juan Antonio Hormigón
Secretario General
Asociación de Directores de Escena de España
La carta no ha tenido respuesta a día de hoy ni tan siquiera un
protocolario acuse de recibo.
En el número 16 de la revista El Espectáculo Teatral del mes
de marzo, su editor, Jesús Rodríguez Lenin decía en
su editorial "Necesitamos leyes":
"Desconozco qué mecanismos hacen que un asunto determinado
se convierta en prioridad política para los poderes Ejecutivo y/o
Legislativo. Pero lo cierto es que cuando un gobierno quiere sacar adelante
un proyecto de ley toda la maquinaria institucional se vuelca en pos de
ese objetivo."
Al parecer la ansiedad por conseguir la aprobación de la Ley del
Cine, los numerosos problemas surgidos en la elaboración del texto
que ha de ser presentado en el Congreso, las protestas expresadas por varios
sectores de la cinematografía que se han visto totalmente preteridos,
han plagado la senda de dificultades para la Ministra de Cultura y el partido
del gobierno. El cine por el que se aboga construye imagen pública
populachera y enuncia sin cesar los mitos económicos con los que
se potencia el mercado y se asfixia la cultura, por eso debe de interesar
tanto al poder público actual. Nada importa según observamos
salvo la Ley, o lo que sea, del cine.
Así las cosas, de forma inopinada, el pasado 27 de marzo, Día
Mundial del Teatro, el Grupo Parlamentario Popular presentó en la
Mesa del Congreso una Proposición no de Ley, instando al gobierno
a que presente a la Cámara en el plazo de cuatro meses, una Ley del
Teatro para que sea debatida y aprobada en el mes de octubre. La Exposición
de motivos está elaborada con todo rigor por la diputada Rodríguez-Salmones.
Además de las cuestiones relativas a la Ley de Teatro propiamente
dicha y su aceptación implícita a alcanzar un Pacto por la
cultura con el partido del Gobierno, el escrito señala aspectos importantes
en el capítulo presupuestario. "Por primera vez, dice, los Presupuestos
Generales del Estado para 2007 intentan una verdadera disminución
en los programas de teatro (+ 0,45 de aumento; descenso de 400.000 euros
en convenios básicos de cooperación; descenso de 500.000 euros
en difusión exterior de la cultura; descenso de 271.000 euros en
becas o ayudas...)". Señala no obstante que dichas retracciones
se paliaron en la tramitación parlamentaria. Estos son los datos,
crudos y lapidarios, pero altamente ilustrativos.
Quizás todo ello explique que la cooperación nominativa del
INAEM con la ADE se haya mantenido en la misma cifra que en 2006, sin ni
tan siquiera compensar el IPC anual por lo que hemos visto reducida nuestra
capacidad de acción. También que se haya repetido por dos
años la misma cantidad simbólica por parte de la Dirección
General de Cooperación Cultural, cuya primera disposición
tras el cambio de gobierno fue reducir al cincuenta por ciento la ya parca
contribución del equipo anterior dejándola en unos simbólicos
6.000 euros. Para una entidad como la nuestra, que trabaja arduamente por
la cohesión territorial de España en el terreno del teatro,
resulta difícil comprender una decisión así y mucho
más entender las razones que la sustentaron. Todo esto observado
desde la altura de nuestros primeros veinticinco años de existencia,
nos produce obviamente desolación. Con amigos de la cultura de este
jaez no se puede realmente ir muy lejos.
Dado el interés de este escrito y constatar que es la primera vez
que un proyecto de este calado se plantea en las Cortes, lo reproducimos
seguidamente en su totalidad.



